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Artium, una plaza de pueblo

La variedad y el colorido de las danzas alavesas entusiasman a los cientos de vitorianos que descubrieron un escenario inédito

Egilea
F. Góngora
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Vitoria
Mota
Albistea
Data
2003/03/17

La música y los bailes tradicionales con los trajes diferenciados de los danzantes, según los pueblos, no desentonan en este marco de arquitectura moderna y líneas geométricas y frías. Aunque no hay un patio de butacas donde sentarse ordenadamente, la barandilla que rodea la plaza hace las veces de improvisado palco corrido. Cualquier sitio es bueno para oír la gaita, el txistu, el tamboril, el acordeón o un violín y para ver a los depositarios de tradiciones con más de 300 años.



Con estos ingredientes la plaza del Artium se había transformado en la plaza mayor de cualquier pueblo de la provincia. Éste era el escenario en el que se desarrolló por vez primera en Vitoria el V Certamen de Danza Autóctona Alavesa. «No hay peligro de que se pierda la tradición», afirma categórica Marian González de Ayala, de Araba Dantzarien Biltzarra. «En Villabuena no hay grupo que baile sus típicos paloteados. Pero cualquier asociación alavesa ha incorporado a su repertorio esa pieza importantísima. No se perderá», agrega Marian quien, junto a Gustavo Antépara, mantiene el impulso de la danza tradicional en la provincia.



Virgen de Bercijana



Así ocurrió. Jóvenes dantzaris del grupo Untzueta bailaron los paloteados de Villabuena. Durante más de cien años, dantzaris de la capital alavesa han representado la cadena de la Virgen de Bercijana porque no había grupo propio en Yécora. Hace 12 años renació otra vez y ayer, Sandra Fuidio, de 18 años, y Jonatan López Herráinz, de 17, dos componentes de este colectivo, lucían con orgullo los colores de su patria chica. «Ensayamos los domingos y tratamos de que nunca más sean de otro pueblo los que bailen nuestras danzas», decía Sandra.



La plástica escenografía de los pastores de Labastida y su misterio navideño, con fuego y sopa de pan incluidas, rompe cualquier idea prefijada de lo que es una danza. Pipaón con el colorido de los trajes y la comitiva que les acompaña también marca impronta. Pablo Fortea cumple su papel de Katxi de Oion que se revuelca por el suelo. Varios grupos de Vitoria, como Indarra o Adurza cerraron el espectáculo. El folklore alavés mostró ayer en el museo Artium toda su rica variedad de música y danza. Y el público se divirtió.

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