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Al compás del Nuevo Año

El bailarín portugalujo Mikel Jáuregui actuará en los vídeos del concierto más esperado de la prestigiosa Filarmónica de Viena

Egilea
José Domínguez
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Barakaldo
Mota
Albistea
Data
2005/12/31

Mikel luce el smoking con elegancia. Nadie imaginaría que los escasos minutos que dura el vídeo exigieron 40 horas de trabajo en tres días. Es lo que tiene la cámara, pero haberse estrenado ya el año pasado y en directo le da confianza. Lo único que le impresionan son unos salones de ensueño «que no volveré a pisar en mi vida». Todo un halago por parte de un bailarín que, con apenas 23 años, ha conocido mucho mundo en su corta carrera. Primero con la compañía de Stuttgart y, desde hace cuatro temporadas, con el Ballet del Teatro de la Ópera de Viena.



La pasión de Jáuregui por la danza se remonta a su más tierna infancia, cuando ideaba sus propias coreografías. Con 11 años inició una exigente formación con Pilar Aguirregomezcorta y Jon Beitia. Luego dio el salto a Alemania y desde entonces no disfruta de navidades familiares en su villa natal.



«Se lleva mal no ver a los seres queridos, pero el trabajo apenas deja tiempo para pensar», se consuela Mikel. Vivir en Austria, lejos de su entorno, tampoco es sencillo. En la compañía vienesa hay tres españoles, un peruano y un argentino. Todos ellos son amigos inseparables. «¿Afinidad cultural? No lo sé», bromea. El compadreo, sin embargo, se esfuma en escena, donde sólo vale ser el mejor. Sobre las tablas, el portugalujo evoluciona con suavidad, elegancia y mucha fuerza.



Esas cualidades son las que han hecho que el director de la coreografía del Concierto de Año Nuevo, John Neumeyer, le haya incluido en el vídeo. Las imágenes de su actuación se intercalarán con las notas de la Filarmónica de Viena, que cada edición elige a un director de renombre para llevar las riendas del evento.



En esta ocasión, el letón Mariss Janson llevará la batuta bajo la atenta mirada de más de 100 millones de espectadores resignados a la televisión frente a un directo prohibitivo. Al margen del precio, desde 600 euros, reservar una de las 1.800 butacas del siempre abarrotado Musikverein exige hasta cinco años de antelación.

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