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«Tengo muy presentes aquellos años en que yo no era nadie»

Sara Baras, Bailaora

Egilea
Isabel Urrutia
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Bilbao
Mota
Elkarrizketa
Data
2003/12/03

A la bailaora gaditana Sara Baras (San Fernando, 1972) no le cabe el alma en el cuerpo, lo mismo sobre el escenario que charlando, derrocha una intensidad luminosa que hoy se desbordará, respaldada por su compañía Ballet Flamenco, en el teatro Arriaga de Bilbao. Galardonada la semana pasada con el Premio Nacional de Danza, protagonizará hasta el próximo lunes 'Mariana Pineda', el espectáculo que ha motivado por su calidad interpretativa «una distinción inesperada -confiesa la artista- dado lo breve de mi trayectoria». El director teatral Lluís Pasqual y el compositor Manolo Sanlúcar no repararon, sin embargo, en su juventud cuando aceptaron participar en el proyecto. «Ante el público, Sara es Mariana Pineda. Ni le falta ni le sobra nada», apuntan convencidos.



Tras 'Juana la Loca', Baras se funde de nuevo en el molde de un personaje histórico trágicamente apasionado: una viuda granadina ajusticiada a garrote vil, en 1831, por haber bordado una bandera liberal y no delatar al hombre que amaba. Aquella niña que deslumbraba en la escuela de danza de su madre, Concha Baras, continúa así ampliando los horizontes de un mundo «por tradición, muy machista», que hace cinco años no tuvo más remedio que curarse de espanto: el día que debutaba en Murcia su equipo de baile con 'Sensaciones', se marcó vestida de hombre una farruca -ritmo flamenco varonil- que causó el delirio en el auditorio.



Pero su talento no lo motiva ningún espíritu rompedor. «Todo está inventado, la legendaria Carmen Amaya ya se quitaba el traje de volantes para estar más cómoda». Baras sólo aspira a desplegar ante los espectadores su personalidad, sin dejarse ni un solo doblez en reserva. Y para ello, vive «con los ojos muy abiertos, bebiendo de muchas fuentes para que este arte crezca con vigor, sin olvidar sus raíces». Con esa determinación, se embarca en doce horas de trabajo diario, giras de nueve meses y busca sin respiro «nuevos personajes, argumentos y coreografías».



-En su caso, los sueños se hacen realidad.



-Soñar es muy bonito, siempre que no se te vaya la 'olla'. A mí, por suerte, no se me ha ido nunca. Cuando, de chica, le dije a mi padre que no quería seguir estudiando y empecé a hacerme ilusiones, pensaba que, como muy pronto, contaría con una compañía propia a los cincuenta años. Luego, resulta que con veintiséis ya lo había conseguido. De manera inesperada. Lo mismo me ha pasado con este premio, por eso me dio un ataque de llanto, de puros nervios Y a mí todo esto me da una inmensa satisfacción, aparte de reafirmarme en algo que tengo muy claro: soy una mujer con suerte.



-¿A qué se refiere?



-A mis amigos, el equipo, mi pareja -que encarna en estas funciones a Don Pedro- y, en general, a la familia. Son ellos los que me ayudan a mantener los pies en tierra y darle a cada cosa la importancia que se merece, ni más ni menos. De ese modo, soy capaz de sacar algo positivo de cualquier circunstancia, aun de la que pueda parecer desagradable.



-Así se explica su reacción cuando Antonio Canales la tildó de «incompetente y Joaquina Cortés», por suspender unas representaciones conjuntas debido a la falta de tiempo. Usted dijo entonces: «Habrá tenido mal día, él es muy lindo».



-Es que yo de algunos compañeros he aprendido tanto que jamás van a recibir de mí una palabra fea. Además, estoy segura de que me siguen queriendo.



¿Y ahora qué?



-El apoyo incondicional de los suyos, ¿le basta para eludir la soledad?



-Yo me siento tremendamente protegida, pero hay unos segundos..., y fíjese que cuando me lo decían de jovencita no me lo creía. Sí, hay unos instantes, después de la función, cuando lo has dado todo y te sientas ante el espejo del camerino, en que te miras a los ojos con la convicción de que ha pasado algo grande, y piensas: «Ahora, ¿qué?» Aunque, claro, son crisis pasajeras. Cenas, te acuestas y al día siguiente vuelves con las mismas ganas. Sin embargo, esos momentos de soledad inmensa no te los quita nadie.



-Tras la resaca del éxito, ¿qué recuerdo le viene a la memoria?



-Si le soy sincera, tengo muy presentes aquellos años en que Sara Baras no era nadie. Cuando me metían en un equipo como intérprete invitada, y yo iba entonces temblando de los pies a la cabeza.



-Su personaje, Mariana Pineda, aguarda hasta el último minuto a don Pedro. Usted, ¿qué espera?



-Ser feliz y sobre todo útil. Por eso, a medida que pasa el tiempo, me alegra comprobar la cantidad de posibilidades que tenemos a nuestro alcance. En estos últimos años, he dado clases a niños con síndrome de Down y también hemos ofrecido galas a favor de la Asociación contra el Cáncer y de la Fundación Internacional Josep Carreras contra la Leucemia. Nunca dejaremos de hacer todo lo que esté en nuestra mano.



PERFIL

Hitos: De adolescente, actúa junto a Camarón, Tomatito y Manuela Carrasco. A partir de 1989, trabaja con El Morao. Forma parte, en 1996, del espectáculo 'Mujeres' de Merche Esmeralda y, hasta 1999, colabora con Canales. Funda en 1997 su propia compañía y, tras 'Sensaciones' y 'Sueños', estrena en 2000 'Juana la Loca' y, dos años más tarde, 'Mariana Pineda'. Es asidua de auditorios europeos, asiáticos y americanos.



Galardones: El Premio Nacional por 'Mariana Pineda' y cuatro Max, uno en 1999 por 'Sensaciones' y tres en 2001 por 'Juana la Loca'.

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