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«Recuperar las romerías ha sido el trabajo más difícil»

Peio Urtxegi, Salmón de Oro

Egilea
María José Atienza
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Irún
Mota
Elkarrizketa
Data
2002/11/25

- ¿Qué supone para Peio Urtxegi ser un 'Salmón de Oro'?



- Lo primero que ha supuesto es una sorpresa tremenda. No me lo esperaba, pero lo he recibido con mucha ilusión y con una gran alegría. Aunque, por otro lado, no sé si debería alegrarme mucho, porque eso de que te hagan homenajes significa que ya vas para mayor.



- De entre todos los méritos que la Cofradía del Salmón ha tenido en cuenta ¿cuál de ellos destacaría por su especial dificultad?



- Sin ninguna duda, la recuperación de las romerías. Ha sido lo más difícil de todo. Hemos puesto un montón de 'ganchos' para tratar de atraer a la gente. Hay miles de personas en Irún que saben bailar, pero no vienen. A pesar de todo, en Meaka llevamos diez años haciendo doce romerías al año, que se celebran el tercer domingo de cada mes, menos en julio y en agosto, además de la de San Marcos y la del lunes de Pascua. Tengo una pena y es que todos los que vienen son personas mayores. La juventud no se anima.



- La oferta cultural y de ocio para la juventud actual es mucho más amplia que la que tuvo usted en su época de chaval



- Cuando yo era joven no había otra cosa. Yo he visto romerías en Toki-Goxo, el Ibarla, en Estebenea, en el Jose Mari de Ventas, en La Cepa de Anaka... Estoy hablando de hace cincuenta años. También se han hecho bileras en la calle Santiago y en Behobia. Ya sé que recuperar todo aquello es imposible. La vida ha dado un vuelco total. Antes, a las nueve de la noche teníamos que estar en casa. Ahora resulta que los chavales salen de casa después de cenar. ¿Cómo van a venir a las romerías si están durmiendo? Me da mucha pena. Lo mismo ocurre con los jóvenes de Meaka Dantza Taldea. Hemos tenido hasta sesenta chavales y ahora hay quince. Empiezan con muchas ganas y cuando llegan a los 18 años, desaparecen.



- Peio Urtxegi ha sucedido al malogrado José Julián Martiarena en la presidencia de la Euskal Jira. La fiesta vasca sí que goza de buena salud. Al menos, eso piensan quienes asistieron a la última edición.



- Tengo el honor de ser el presidente de la Euskal Jira, aunque ójala no lo fuese, porque eso significaría que José Julián seguiría aquí, con nosotros. Es verdad que la fiesta salió muy bien, pero hemos llegado a tener hasta quince gurdias y en la última edición hubo diez. El año que viene la Euskal Jira cumple el 25 aniversario y nos gustaría mucho llegar a ese tope de quince gurdias. Desde aquí, quisiera hacer un llamamiento a sociedades que otros años han salido y que lo han ido dejando para que se animen y participen el próximo año.



- Anque ya no es un chaval, Peio Urtxegi baila el aurresku como si lo fuera ¿Cuál ha sido su mejor baile y cuál el peor?



- Es curioso, pero yo, el aurresku lo he aprendido de mayor. Nunca lo he bailado cuando era joven. Todos los años voy a bailar el aurresku a Donosti, a Alderdi Eder, con motivo del Día de las Cofradías, que organiza la Cofradía de la Queimada. El año pasado estuvo el lehendakari y bailar para él me emocionó mucho. También tiene relación con Galicia el peor recuerdo que tengo de un aurresku. Fuimos a bailar con motivo del Xacobeo'93. Era la primera vez en mi vida que bailaba el aurresku solo y lo pasé muy mal. Estaba tan nervioso que me agarroté y me puse pálido.



- La media de edad de su grupo de dantza supera los 60 ¿Sorprende su veteranía en los festivales?



-Cuando llegamos, nos ponen cara rara, pero luego se quedan encantados. La gente joven actúa y luego se marcha. Nosotros nos quedamos, enseñamos nuestros bailes a quien quiera y animamos el encuentro.

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