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«Mi baile no es ornamental sino que parte de una necesidad de comunicar»

Teresa Nieto, bailarina y coreógrafa

Egilea
Camila Sabater
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Biarritz
Mota
Elkarrizketa
Data
2005/09/13

Su danza es intuitiva, visceral, cargada de emoción y de pasión, esa misma pasión que desde hace unos treinta años mueve a Teresa Nieto en su trabajo interpretativo y coreográfico, por amor a la danza. Galardonada con el Premio Nacional de Danza 2004 que le otorgó el INAEM «por ser un importante referente como creadora en danza contemporánea», la coreógrafa madrileña, que fue una de las primeras en España en crear puntos de diálogo entre la danza contemporánea y el flamenco, presentó ayer anoche la obra Consuelo en el Festival Les Temps d'Aimer en Biarritz.



- Usted es intérprete y coreógrafa. Crea para su propia compañía, colabora con otras formaciones y también participa en proyectos muy diversos como la ópera, el teatro o la música. ¿Es bulimia por el trabajo?



- Por un lado es por necesidad. ¿Ojalá pudiéramos en España vivir de nuestra profesión de creadores, directores de compañía o bailarines! La realidad es que todo el mundo tiene que buscarse la vida. Por otro lado también, es mi manera de ser. Soy muy curiosa, a veces un poco atrevida y me gusta mucho colaborar con gente, trabajar con todo tipo de bailarines, directores o músicos. Me recarga mucha energía.



- Su trayectoria está marcada por una evidente voluntad de compaginar estilos diferentes, de crear puntos de diálogo entre diversos lenguajes artísticos. ¿Cómo surgió esa búsqueda de mestizaje?



- Bueno, la primera vez que me planteé hacer una pequeña coreografía fue para el Certamen Coreográfico de Madrid. Yo no me conocía para nada como coreógrafa y estuve buscando música y finalmente llegó a mis manos La vida breve de Falla, en versión de Paco de Lucía. Esa música fue la que me eligió a mí. A raíz de eso, hice un trabajo puramente instintivo pero que tanto la crítica como el público resaltaron como un trabajo muy flamenco, muy español y me animaron a seguir por ese camino y de hecho, ahí estuvo el germen de muchas cosas. Yo creo que las cosas no son casuales, están dentro de uno, son una necesidad.



- Precisamente, en su encuentro con el flamenco, usted habló de liberación. ¿Qué le permite el flamenco que la danza contemporánea no llega a ofrecerle?



- Yo siempre tuve un problema con la danza contemporánea y es que cuando yo empecé a bailar, había una corriente, que de hecho todavía sigue viva, según la cual no había que ser demasiado excesivo, pasional sino que había que ser más conceptual, más abstracto. Yo recuerdo que cuando bailaba, mucha gente me decía «¿no tanta pasión!» Cuando yo empecé a trabajar con el flamenco, me dije: aquí sí me van a dejar, voy a poder sacar sin ningún complejo las cosas que llevo adentro. Me ha servido para aceptarme y aceptar mi manera de bailar porque realmente creo que mi temperamento está a caballo entre la danza contemporánea y el flamenco.



- Mirando hacia atrás, ¿puede destacar en su trayectoria personas o momentos decisivos en la construcción de lo que es Teresa Nieto hoy en día?



- Lo que es hoy en día el trabajo de Teresa Nieto tiene que ver con muchas personas que me han rodeado. Yo sola no soy nada. Fueron muy importantes el primer contacto con Antonio Canales, mi primera maestra de danza contemporánea Teresa Trujillo y otros maestros como Luc Bouy, el coreógrafo portugués Ruy Horta, que me animó a hacer mi primera coreografía en un momento en que había decidido dejar de bailar, Lourdes Mas, los bailarines de mi compañía, Jesús Caramés y Claudia Faci, mi iluminadora Gloria Montesinos.



- Usted obtuvo el año pasado el Premio Nacional de Danza. El texto oficial la destacaba como siendo un ejemplo de tesón, ilusión y entrega. ¿Resumen bien esas tres palabras su personalidad y su trabajo?



- Cuando me dieron el premio, yo tuve muy claro que era un premio al trabajo, es decir, que más allá del talento que yo pueda tener artísticamente, lo que han querido premiar, y me parece muy gratificante, es el tesón, el esfuerzo, el día a día, el haber tenido que inventarme las cosas durante años. Me dio mucha alegría que de pronto hubieran reconocido eso.



- ¿Piensa que ese premio puede ayudar a hacer desarrollar la danza contemporánea en España?



- No lo creo y de hecho, no he tenido más trabajo que el año pasado. Ahora estamos en una nueva producción y ni siquiera tengo fecha de estreno. Pero, no me enfado por ello porque sé que es así.



- ¿Quién tiene la culpa de que la danza contemporánea en España no llene los teatros?



- Hay muchísimo retraso en España porque nunca se ha llevado una política cultural para la danza contemporánea. En Madrid por ejemplo, no hay Teatro para la danza ni centro coreográfico, ni salas para ensayar, las compañías de mediano formato como la mía no hacen temporada. Se nos hecha la culpa a los creadores de que no hacemos cosas que interesen, lo cual es vil y ruin porque no tenemos las herramientas para trabajar y entonces no se crea público y es la pescadilla que se muerde la cola. Realmente, hay un problema de bases y de voluntad política.





«Hay como una fuerza ajena que me hace seguir adelante»



- El gran protagonista de 'Consuelo', la pieza que usted presentó en Biarritz, es la pasión. ¿Es también el motor de su vida?



- De no ser así, ya lo hubiera dejado. Muchas veces lo he pensado y lo sigo pensando. Pero, hay como una fuerza ajena a mí que me hace seguir adelante. Esa fuerza me da mucha pasión, mucha energía pero tendrá que venir gente por detrás, eso es lo más preocupante porque cada vez hay menos bailarines, menos coreógrafos, no se incorpora gente joven a la profesión.



- A la hora de plantear un nuevo trabajo, ¿qué domina, el movimiento o la línea narrativa?



- Para mí, el baile nunca es ornamental o puramente formal, siempre parte de una necesidad de comunicar. Mi trabajo surge desde un conflicto y con la necesidad de entenderlo y de sacarlo para afuera para poderlo superar. Puede ser un conflicto conmigo misma, con una relación de pareja, con el final de una relación, con la danza. Primero van surgiendo imágenes, ideas, ambiente y va conformando una necesidad de una música, una estética, un tipo de vestuario y de iluminación. Lo último es el movimiento cuando ya sé de qué estoy hablando.



- En ese momento, ¿en qué está usted trabajando?



- El proyecto se llama 'Ni p'alante ni pa'tras (no hay manera, oiga)' y trata de la confusión, del momento en que las relaciones están paradas. Esta vez me propuse romper con mi proceso de trabajo habitual y dejarme llevar, trabajando más con los bailarines, dejando que la propia coreografía, la dinámica del día a día vaya configurando la obra. La verdad es que me cuesta mucho porque yo necesito tenerlo todo bajo control pero ya lo estamos llevando a cabo.

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