Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «Me gustaría hacer como los tres tenores pero en flamenco: Canales, Cortés y yo»

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«Me gustaría hacer como los tres tenores pero en flamenco: Canales, Cortés y yo»

Rafael Amargo presentó en Donostia su ‘Tiempo Muerto’, un espectáculo sin artificio, «sólo con cante y tacón»

Egilea
Elisa López
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2006/12/21
Tiempo Muerto es el sexto montaje de Rafael Amargo y desde que en 1997 creara La garra y el ángel su carrera ha ido evolucionando del flamenco más puro hasta los grandes espectáculos como Poeta en Nueva York o Enramblao. Producciones en las que se ha rodeado de otras disciplinas como el breakdance, el contemporáneo, el teatro aéreo, el cine...
«Ahora busco al Rafael más primitivo, al que salió de Granada con 16 años a buscarse la vida. Conozco cada vez mejor el mundo del arte y no hace falta tanto; ni montajes audiovisuales ni grandes decorados. A veces menos es más. Me despojo de todo para que sólo queden la danza y la música y para que el público no se despiste. Por eso he vuelto a la esencia de mi concepto artístico y creativo del flamenco», confiesa el coreógrafo y bailaor.

Y con el escenario vacío, Rafael Amargo ha querido reforzar la parte más musical del espectáculo y ha contado para ello con la composición musical de Juan Parrilla, destacado intérprete y compositor flamenco. «He cambiado de músicos y he cambiado de códigos. Creo que he encontrado la pureza del flamenco. Antes era como un joven ambicioso loco, un caballo desbocado y ahora estoy más sereno».

El espectáculo que ayer presentó en San Sebastián repasa todos los palos del flamenco y rinde un homenaje a Lola Flores, «la persona de la que más aprendí. Yo le miraba y aprendía y en Tiempo Muerto le dedico una zambra». Antonio Gades y Mario Maya fueron también los puntos de referencia de Amargo, fueron sus ídolos y de ellos aprendió «el arte».

«Aquí me quieren»

«Torero frustrado», optimista y «con mucha alegría en el cuerpo», Amargo ha querido que el público donostiarra fuera el primero en contemplar su nueva obra. Tal y como afirma son muchos los lazos que le unen con esta ciudad. «Aquí conocí al gran amor de mi vida. Ocurrió durante un Festival de Cine, y por eso San Sebastián me huele a romance. Además la gente me quiere mucho, siempre que he venido, y ya van muchas veces, la respuesta del público ha sido grandísima, más que en mi tierra. Y también viví aquí seis meses, mientras trabajaba en el ballet de José Luis Moreno. Entonces tenía 16 años... éramos una manada de locos que nos comíamos el mundo».

Amargo asegura que ha madurado, «estoy en un tiempo muerto, tengo 31 años y vivo otro ciclo de mi existencia», y reconoce que «es más interesante mi faceta de creador que de bailarín, pero sé que la gente quiere verme bailar por lo que me quedan todavía muchos zapatazos».

Dentro de unos meses se cumplen diez años de la compañía de Rafael Amargo. «Somos 40 personas las que formamos el ballet y seguro que nos vestiremos de gala para la ocasión», confiesa Amargo que mira al futuro «con muchas ganas» y con una ilusión; «hacer los tres tenores de la danza flamenca: Antonio Canales, Joaquín Corté y yo. Sería algo maravilloso».

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