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«Me gusta bailar en el escenario, pero no creo que siga en la danza cuando lo deje»

Mikel Irurzun del Castillo, bailarín del Ballet de Biarritz

Egilea
Roberto Herrero
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Elkarrizketa
Data
2003/06/27

- ¿Bailar en el Ballet de Biarritz es en cierta manera como hacerlo en casa?



- Sí, sí. La compañía está muy bien, pero en parte lo que está bien también es eso, estar en casa como quien dice. Es una de las ventajas que tiene el Ballet de Biarritz.



- Lleva en el Ballet de Biarritz desde 2000, pero antes estuvo cuatro años en el Ballet de Zaragoza. ¿Ha sido muy grande el cambio?



- Noté bastante cambio porque el Ballet de Zaragoza es una compañía que no salía mucho de gira y no tenía muchos espectáculos, aunque es una compañía algo más grande que ésta. Sin embargo aquí se gira mucho más, se producen más coreografías y también el estilo es un poco diferente. En el Ballet de Biarritz hay un sólo estilo, que es el del coreógrafo Thierry Malandain.



- ¿En qué se concreta ese estilo?



- No es una compañía clásica, así que si alguien quiere venir a bailar clásico pues no es el mejor lugar aunque la base del trabajo que hacemos sí que es clásica. Y el estilo de Malandain pues no es muy moderno, pero tampoco es clásico. Se encuentra a medio camino.



- ¿Y ese espacio a mitad de camino entre lo clásico y lo contemporáneo no puede ser insuficiente tanto para unos como para otros?



- Podría pasar. Seguramente la gente que baila moderno moderno puede pensar que somos una compañía un poco suave. Y al público creo que le puede gustar esta forma de mezclar los estilos.



- Cuando estudiaba en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián , ¿cuáles eran sus sueños como bailarín?



- Como empecé a estudiar ballet clásico pues tenía más intención de dirigir mis pasos profesionales por ahí, pero luego sigues estudiando, vas a otros lugares y bueno, vas cambiando un poco. Al final he acabado aquí y la verdad es que estoy contento porque es una compañía pequeña, pero se baila mucho y además, como te decía antes, estoy al lado de casa.



- ¿Tenía ya claro en su época de estudiante que habría que emigrar a la hora de buscar trabajo, como suele ocurrir en su profesión?



- Sí. Bueno, justo empezar a estudiar pues no, pero luego ya me iba dando cuenta. Me fui prontito ya a estudiar a otro país, a los quince años, así que sí, desde un principio ya lo tenía bastante claro.



- ¿Dónde realizó esos estudios?



- En Alemanía, en Stuttgart, en la John Cranko School, con el maestro Russo. Allí estuve cuatro años, después en el Ballet de Zaragoza otros cuatro y ahora ya llevo tres aquí, en Biarritz. Me tuve que ir de San Sebastián, bastante lejos, pero ya ves que me he ido acercando de nuevo poco a poco a mi ciudad.



- Los bailarines raramente están muchos años en una misma compañía. ¿Le gustaría bailar en otras compañías o en algún país en especial?



- La verdad es que este momento no. No sé lo que voy a hacer en el futuro, pero ahora estoy a gusto donde estoy. Ya me fui lejos a estudiar y a trabajar y ahora estoy muy contento en Biarritz porque la compañía está muy bien.



- ¿Vive en San Sebastián?



- No, estoy muy cerquita de Biarritz, en una pequeña población que se llama Bidart.



- ¿Hasta qué punto la danza ocupa su vida?



- Llevo en la danza desde los diez años, así que ocupa bastante. Y ahora me dedico a ello de una forma profesional. De momento tengo pensado seguir un tiempo más, pero bueno, la vida profesional del bailarín tampoco es muy larga así que hay que aprovecharla.



- ¿Se ve en el mundo de la danza cuando deje de bailar en los escenarios?



- No, no creo. Bailar en el escenario sí que me gusta, pero no creo que siga en el mundo de la danza, aunque nunca se sabe. No me veo como profesor, como coreógrafo o alguna otra cosa así.



- La pasada semana bailó en Creación, la última producción del Ballet de Biarritz. ¿Con qué sensaciones salió de este estreno?



- Muy agradables y además parece que ha tenido una aceptación muy buena por parte del público que salió muy contento. Y yo la verdad es que también me he sentido muy bien con esta Creación. Esperemos que podamos también girar por muchos lugares con esta producción.



- En abril de 2004 le veremos en San Sebastián. Supongo que serán unas funciones algo especiales.



- En mi ciudad sólo he bailado una vez, en el Kursaal, aunque hemos hecho varias actuaciones en la casa de Cultura de Egía, que eran ensayos abiertos al público o bien muestras de partes de un trabajo. Pronto estaremos en San Sebastián, el 9 de julio dentro de la Feria de Teatro, con un espectáculo que se llama Homenaje a los ballet rusos. Y a principios del año próximo se podrá ver, también en el Kursaal la coreografía de Creación que acabamos de estrenar en Biarritz. Y la verdad es que sí que lo vivo como algo especial porque viene a verme la familia y amigos.



- ¿Cuando empezó con el baile todavía era extraño que un niño quisiera ser bailarín, al contrario de lo que ocurre con las chicas?



- Está claro que había muchas más chicas que chicos. La verdad es que yo empecé por mi hermana, porque bailaba, yo iba a probar un poco y mira, al final me enganché. Y lo cierto es que cuando empecé a bailar tampoco lo iba comentando por ahí, en el cole, ni nada. Luego, como salí fuera a estudiar pues siempre te juntas con gente que hace lo mismo.



- La danza contemporánea tiende a fusionarse con el teatro. ¿Qué le parece?



- La danza más moderna, eso de que se tiran al suelo y esas cosas un poco raras, tampoco me gusta demasiado.



BIOGRAFÍA

Nació en San Sebastián en 1977.



Estudió en el Conservatorio Superior de Música de Donostia y en la ciudad alemana de Stuttgart.



Ha trabajado cuatro años en el Ballet de Zaragoza y desde 2000 baila en el Ballet de Biarrtiz.



La pasada semana participó en el estreno de Creación, con coreografía de Thierry Malandain.

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