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«La trikitixa no es nuestra, vino de Italia y la adoptamos como tantas otras cosas»

Rafael Aguirre Franco imparte hoy su lección de ingreso en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País

Egilea
Elisa López
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2010/11/24
Lotura
Diario Vasco
No disimula su alegría. Entrar a formar parte de la RSBAP hace que Aguirre Franco se sienta nervioso pero feliz. «Es con diferencia la sociedad más antigua del País Vasco; está a punto de cumplir dos siglos y medio de existencia y siempre ha estado ahí, con épocas mejores y peores. Ha participado en la vida cultural y social de este país. Y le ha beneficiado en muchos aspectos como la industria, la agricultura y la ganadería, es decir, en todo lo que tenía que ver con el progreso económico». También tuvo su gran influencia en la gastronomía y Aguirre Franco quiere que se sepa. Por eso reivindica un homenaje para este entidad que «fue pionera y creó la primera escuela de cocina vasca. A principios del siglo XX, San Sebastián ya recibía a veraneantes, un público de altísimo nivel económico y eso propició el principio de una revolución gastronómica».
Personas especiales
Rafael Aguirre Franco reconoce que sus años en el CAT «fueron de mucho trabajo pero maravillosos». Pero si algo recuerda es sobre todo a las personas. ¿Hubo alguien que le marcara especialmente? No lo duda, Sofía Loren. «Unos te marcan porque son famosos y otros no son famosos pero te dejan un grabado muy fuerte. Estuve con Sofía Loren en el Festival de Cine de 1976 y me impactó; amable, sencilla, guapísima. También me deslumbró por su sabiduría Mario Vargas Llosa, que estuvo en otro Zinemaldia. Y de gente sencilla, José Salaberria, que me introdujo en el mundo de la cultura. También tengo relación con el patrón José Luis Korta».
Tradiciones propias
¿Cuánto de autóctono hay en la cultura vasca? ¿Qué influjos externos han actuado en nuestra manera de ser? Después de media vida dedicado al estudio de las manifestaciones culturales y sociales vascas, analizadas a través de 53 libros publicados, Rafael Aguirre Franco se siente ya capacitado para hablar y dar algunos datos «que quizá mucha gente desconoce», asegura. Sin ir más lejos la trikitixa. «Hace 150 años, de la zona del Piamonte, de Italia, llegaron operarios expertos para construir la línea ferroviara entre Zumarraga y Alsasua y se trajeron sus acordeones diatónicas que calaron entre nosotros. Aunque lo parezca, la trikitixa no es nuestra».
Algo que llama poderosamente la atención de Aguirre Franco y que es propio de los deportes vascos es la dureza. Pone algunos ejemplos: «Australia es un país mágico para los aizkolaris. Allí, un médico o un maestro practica con su hacha y con sus troncos de abedul después de un día de trabajo. Cortan un tronco o dos. Los aizkolairs de aquí el triple. O los korrikalaris, antes se hacían carreras imposibles: de Tolosa a Pamplona ida y vuelta, 140 kilómetros». También recuerda que durante la construcción de El Escorial, los canteros vascos pasaban sus ratos de ocio compitiendo con las piedras.
El remo, uno de los grandes amores de Aguirre Franco -es remero amateur-, sí es autóctono. «En Finlandia es el deporte nacional, pero en una competición ves a 140 remeros y a 40 mirando. Aquí es al revés; 140 remeros y 140.000 personas animando. Fíjate en la Bandera de la Concha», afirma.
«La trikitixa no es nuestra, vino de Italia y la adoptamos como tantas otras cosas»

Nueva etapa. Aguirre Franco con su último libro, el número 53. :: USOZ

 

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