Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «Ir a París supone darse a conocer a los programadores de casi todo el mundo»

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«Ir a París supone darse a conocer a los programadores de casi todo el mundo»

Idoia Zabaleta, bailarina

Egilea
Karmele Jaio
Komunikabidea
Gara
Mota
Elkarrizketa
Data
2001/11/11

¿Qué supone haber sido seleccionada para los encuentros de Seine Saint Denis?



Yo no soy muy consciente aún de lo que supone. Son los octavos encuentros que se hacen y son una especie de concurso a nivel mundial que organizan desde París. En cada estado hay una serie de plataformas de selección y aquí, en el Estado español, lo lleva La Fundición de Bilbo, de Laura Etxebarria y Luke Tagua. Desde París se les da libertad para elegir las piezas del Estado que ellos quieren y esto mismo ocurre en 27 países.



¿Cuáles son los criterios de selección de La Fundición?



Es el tercer año que lo realizan desde la Fundición. Entre los criterios de Luke y Laura están el de apoyar las cosas que se hacen aquí. De esta manera, de las siete cosas que se han presentado, una era de Damián Muñoz, otra de Blanca Arrieta y la tercera era la mía, las tres obras de aquí. A lo largo de un año y medio, la directora de los encuentros va viendo todas las piezas presentadas por los 27 países. Y de ahí ella selecciona entre 20 y 25 piezas. A París no tiene que ir una por país, aquí muchas veces no se ha elegido nada, de hecho, desde que organiza La Fundición creo que no se ha elegido nada. Todos los programadores asisten a la fase final de París, donde se presentan 20 piezas.



¿Qué cree que ha visto el jurado en «La puta inocencia» para decidir seleccionarla?



Se ve que en estos encuentros este año se ha querido cambiar de formato. Antes se tenían que presentar por lo menos tres personas bailando y era más de la danza contemporánea de los años 80 y ahora, puesto que en Francia hay una debate en torno a cómo tiene que ser la danza, si más cercana a las artes visuales... etc, se ve que estaban buscando cambiar de tipo de obras, buscaban que se presentaran cosas más cercanas a la vanguardia por decirlo de alguna forma. Y a la directora de los encuentros le interesó nuestra pieza, para mi sorpresa.



¿Qué importancia tiene estar presente en París?



Tiene importancia, porque entras en una lista que se va entregando a los programadores y una vez que estás allí, de las 300 personas que te van a ver en París, 280 son programadores de todo el mundo, que aquí nunca te ven. La importancia yo creo que es ésa, que es como entrar en un circuito a nivel internacional, tampoco de actuación todavía, pero sí de que te conozcan, que de otra manera no podrías.



¿Cómo definiría «La puta inocencia»?



Es una pieza curiosa porque son tres piezas a la vez. La música electroacústica de Borja Ramos, que ya es una pieza en sí; lo que hace Isabel De Naverán, que también es una pieza visual en sí; y la coreografía que hago yo. Esta combinación es lo que yo creo que les ha interesado. Por mi parte ha habido un interés de acercarme a las artes visuales y viceversa. Y la manera en que se ha trabajado también ha sido interesante, porque no nos hemos contaminado la una a la otra, no es una pieza hecha para la otra, trabajamos desde la independencia. Esta mezcla es lo que les ha interesado, porque al ser tres elementos diferenciados, tiene esta cosa interdisciplinar que ahora mismo funciona o interesa por lo menos, y más en Francia, dónde hay abierto un debate en torno a dónde quedan las barreras entre una disciplina y otra y están interesados en el trabajo interdisciplinar sobre todo hacia las artes visuales.



¿Qué pretende decir al espectador «La puta inocencia»?



Yo tenía ganas de hacer algo sola antes de empezar con un proyecto colectivo que tengo previsto con Moaré, así que cuando me lo ofrecieron desde La Fundición lo acepté sin dudar. En un curso conocí a Isabel De Naverán y surgió una especie de flechazo. Desde ahí nos planteamos trabajar los tres juntos, porque Borja también estaba ahí desde el principio. Queríamos realizar tres piezas de manera que cada uno trabajara independientemente y fue el día mismo de la presentación de la obra en La Fundición la primera vez que hicimos las tres piezas juntas, ni siquiera habíamos hecho un ensayo general. Cada uno en su pieza tenemos un tema de reflexión común que es la inocencia. Hay una búsqueda de algo muy puro, muy mínimo y limpio. El de Borja es un trabajo muy puro de acústica y en mi pieza de movimiento he buscado la simpleza. Está basado en un movimiento simple, basado en el balanceo, y a eso le meto una acción que es que me voy desnudando. No queremos que haya tensión dramática, intentamos que sea algo muy atemporal. El tema de la puta inocencia es un punto de partida sobre todo en los temas de atemporalidad y limpieza.



¿Se le deja algún hueco a la improvisación?



Como hecho escénico no hay improvisación. Las tres piezas están fijas, lo que pasa es que el día en que las presentamos en La Fundición era la primera vez que se encontraban y ahí podía pasar cualquier cosa. Lo que pasó pasó en ese momento y en ese día. Hemos coincidido en trabajar en la idea de lo de fuera y dentro e Isabel trabaja en la calle, tras una puerta abierta, mientras yo bailo en el interior. Ella retransmite en directo dentro lo que está pasando fuera. Al abrir la puerta, yo dentro me estoy desnudando, y el día que presentamos la obra en La Fundición aparecieron por allí un grupo de chavales de 13-14 años y bueno... se creó un poco de tensión. Al abrir la puerta dejas siempre un hueco al azar.



Hábleme de la obra que está preparando con Moaré. ¿De qué se trata?



El Gobierno Vasco nos ha dado una ayuda y con Moaré trabajamos una pieza que la estaré dirigiendo yo, aunque también estaré en el escenario con Jorge y Germán Jauregi. Seremos un trío y Borja Ramos será el encargado de la música, Danel Ibisate de las luces e Isabel De Naverán nos ayudará en la escenografía. El punto de partida será el tiempo. Ahora estamos todavía en los preparativos. Es la primera vez que como Moaré afrontamos una producción grande con la responsabilidad que ello conlleva. Y más que el hecho creativo en sí, que me apetece porque voy a trabajar con dos personas con las que me interesa trabajar, es más un poco el tema de las posproducción, de mover la pieza. Nos gustaría estrenar la nueva obra a finales del próximo mes de mayo.

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