Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «Es irónico que se den premios nacionales de danza cuando en España no hay una compañía de ballet»

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«Es irónico que se den premios nacionales de danza cuando en España no hay una compañía de ballet»

Lucía Lacarra, Premio Nacional de Danza

Egilea
David Taberna
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Elkarrizketa
Data
2005/11/09

Su teléfono arde, pero ella apenas tiene tiempo de responder. Los ensayos como bailarina solista del Ballet de la Ópera de Múnich se acumulan. «Hoy represento un espectáculo de Balanchine, el domingo haré La Bayadère y preparamos otra creación para diciembre». Es precisamente su agitado ritmo de trabajo lo que le llevó a Lucía Lacarra (Zumaia, 1975) a «sorprenderse» cuando le comunicaron el lunes que había ganado el Premio Nacional de Danza 2005. «No me acordaba ni de que se entregaba por estas fechas», admite la guipuzcoana desde su casa de Múnich. «Ahora veo que es un honor enorme. Cuando llega un premio como el Nacional, la gente puede descubrir todo el trabajo y el esfuerzo que realizas».



- ¿Ya tiene hueco entre ensayo y ensayo para agradecer el Premio Nacional de Danza?



- Acabo de acabar un ensayo, y tengo otro dentro de una hora. Así que imagínese.



- ¿Qué está preparando en Múnich?



- Estoy trabajando en varias cosas. Hoy tengo un espectáculo basado en una pieza de George Balanchine. El domingo haré La Bayadère, que está dividida en tres actos y dura tres horas, y también estamos ensayando una creación que se estrena el 10 de diciembre. El proceso de creación siempre supone muchas horas... Es un palo.



- Parece que no tiene tiempo para aburrirse.



- No, ni para respirar.



- ¿Cuánto duran sus jornadas de trabajo?



- Empezamos a las diez de la mañana con la clase, y los ensayos son desde las 11.30 hasta las ocho de la tarde... Hay días que paramos un poco, otros lo hacemos todo seguido... Esta semana en especial es bastante dura porque hay muchas cosas que trabajar.



- ¿Los días que tiene espectáculo también ensaya?



- Sí, esos días nos dejan acabar antes el ensayo para descansar un poco antes de maquillarnos.



- Junto a todos los ensayos, el Premio Nacional de Danza ha puesto la puntilla a esta frenética semana. ¿Qué ha supuesto el galardón?



- Ha sido una sorpresa enorme. Normalmente para estos premios te presenta alguien, que entrega un dossier, pero en este caso no había ocurrido nada de esto, así que cuando me llamaron el lunes y me dijeron que me habían concedido el premio por unanimidad me llevé una sorpresa enorme. No sabía ni qué decir. Ahora me pongo a pensar y siento que es un gran honor. Todo premio que te quieran dar por el trabajo es un agradecimiento a tu esfuerzo y emociona mucho.



- ¿Ni siquiera había oído rumores?



- Nada. Cuando me llamaron por teléfono justo había llegado a casa tras el ensayo. Me tenía que ir al espectáculo y cuando me dijeron de dónde me llamaban y que me habían concedido el Nacional de Danza no supe ni qué decir. Me quedé callada y justo me salió un 'gracias'. No sabía qué contar, ni me acordaba de que éstas eran las fechas del premio, ni tan siquiera que existía el premio. Como estoy tan concentrada durante estos días con el trabajo, ni me acordaba de que el Nacional de Danza se entregaba en noviembre. Fue una sorpresa enorme.



- ¿Siempre es mejor recibir los premios cuando aún se está sobre el escenario?



- Le da más importancia al premio. Está bien premiar a gente por el trabajo que han hecho a lo largo de su carrera, pero lo bueno de estos galardones es que te dan una publicidad enorme. En el mundo de la danza te conocen los aficionados, pero estos premios permiten que se te oiga en otros ámbitos, que te conozcan personas a las que no les guste la danza... Hace público el nombre de los bailarines, que siempre se olvidan cuando sales del mundo de la escena. Al mismo tiempo, cuando estás en pleno desarrollo de tu carrera, los premios te motivan para seguir adelante y hacer más cosas.



- ¿También ayudan a que la gente se tome más en serio la danza, y no se piense que es un mero hobby?



- Pienso que sí. Hasta que no te dan un premio así, la gente no se da cuenta de lo que estás haciendo, y de que es importante. El hecho de que en España no haya una compañía de ballet impide que la gente conozca cómo desarrolla su vida un bailarín. Son muy pocas las veces que nos ven bailando, así que desconocen todo el trabajo que lleva cada día. Cuando llega un premio como el Nacional se oye todo el trabajo y las horas de esfuerzo que realizas. Eso hace que la gente abra los ojos hacia el mundo del ballet.



- ¿No resulta curioso que le den el Premio Nacional de Danza de España por haber trabajado en las grandes compañías de todo el mundo?



- En cierto modo es irónico que se estén dando premios nacionales de danza en España cuando en el país no hay una compañía de ballet. Por otro lado, me gusta pensar que como bailarina española llevo el nombre de España por todo el mundo, y cuando estaba en Francia, en EE UU o en Alemania, como ahora, todo el mundo sabía de dónde era. En España no hay compañía, pero por lo menos hay muchísimos bailarines españoles que están triunfando en todo el mundo. Aunque no haya compañía, se está creando una buena cantera.



«Será emocionante bailar en enero en Donostia»



- En los últimos años ha recibido premios muy importantes como el Nijinsky o el Benois. ¿Hay riesgo de empezar a volar?



- Yo soy una persona que tiene los pies muy anclados en el suelo, y como bailarina, el único recibimiento que siempre he esperado es el cariño y el aplauso del público, que es lo que nos hace vivir.



- ¿Hay algún galardón que le haya hecho más ilusión?



- Los que más ilusión te hacen son los que no esperas. Por ejemplo, cuando fui a Montecarlo con el Nijinsky, que es como el Oscar de la danza, con sus nominados y ganador, es tal el estrés que se vive que... Cuando oí mi nombre no me lo podía creer. Con el premio Benois ocurrió algo parecido: estábamos todos en el escenario, abrieron el sobre y dijeron mi nombre. Digamos que todos los premios tienen su sentido e importancia. El Sabino Arana de las Artes también me hizo mucha ilusión, porque era mi gente, mi pueblo, delante de mi familia...



- ¿Y el Príncipe de Asturias?



- No sé. Me llevan hablando tanto del Príncipe de Asturias que... Sinceramente, nunca me he esperado un premio. Los acojo con mucha alegría pero no hago mi trabajo para que me den un premio. Estoy muy feliz de que se lo den a bailarinas como Tamara Rojo, por ejemplo.



- Dentro de poco la veremos bailando en Donostia. Concretamente el 4 de enero en el Kursaal en el homenaje al Estudio Thalia y a Menchu Medel.



- En cuanto Menchu me lo propuso, le dije que estaría encantada de participar. Además, la gala tiene fines benéficos, y la recaudación es para los niños de Bolivia. Pienso que será precioso reunir a bailarines que nos conocemos desde que éramos críos, como Urtzi Aranburu, con quien bailaba con once años. Será emocionante juntarnos y hacer ese espectáculo para nuestras familias y nuestros amigos.

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