Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «En todos los bailes existe una relación con el vino»

Dokumentuaren akzioak

«En todos los bailes existe una relación con el vino»

Estrellas del Bolshói, Kremlin y Mariinski demostraron ayer su técnica en Bilbao. «Es una representación de la danza rusa»

Egilea
Iratxe Gómez
Komunikabidea
El Correo
Tokia
Bilbao
Mota
Albistea
Data
2006/05/31

La compañía 'Stars of Russian Ballet' consiguió reunir en una función a las principales figuras de las afamadas compañías Bolshói, Kremlin y Mariinski. En total 17 bailarines que reúnen 27 medallas de oro y 53 premios internacionales. 'Wine and Ballet' (Vino y ballet) es el espectáculo que representaron y la excusa perfecta para venir a Euskadi y La Rioja. «Es una muestra de la escuela rusa y un símbolo del hermanamiento del vino con la danza», añadió Birkadze.

En obras como 'Raimonda', donde se festeja una boda, 'Adagietto', 'Spartacus', 'The Crane' y 'Don Quijote' se produce un maridaje entre el arte del baile y la cultura del vino. «En todos los títulos clásicos se puede apreciar esta unión. Por eso, hemos escogido los fragmentos donde se hace visible, además de para que los bailarines se luzcan».

«No se puede ser diva»

El ballet clásico y el vino compartieron escenario a través de grandes estrellas. «La danza es un reflejo de mi mundo interior», confesó Nadezhda Gracheva, primera bailarina del Bolshói y reconocida como una de las mejores del mundo. Un éxito que no le abruma porque «si te sientes una estrella y dejas de trabajar puedes caer muy profundo. No se puede ser diva». De la misma opinión es Dmitri Gudanov, que trabaja en la misma compañía como bailarín principal. Algo que ha conseguido con mucho esfuerzo. «Con nueve años empecé a bailar y se me olvidó la niñez».

Tatiana Chernobrovkina, considerada la mejor bailarina del mundo, y Aidar Ajmetov, para muchos 'el nuevo Nureyev' no faltaron en la gala, donde se demostró que en Rusia existe cultura y talento para la danza. «Intentamos conservar nuestras raíces y por eso nos centramos en el ballet clásico y no tanto en el moderno. Es muy triste que los bailarines españoles tengan que abandonar su país, pero no es porque no halla cultura sino porque no se conserva. España no está intentando entrar en el interior de su historia. En un teatro no pueden faltar los clásicos», concluyó Gracheva.

Dokumentuaren akzioak