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Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka «En la danza somos egocéntricos porque pasamos horas ente el espejo»

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«En la danza somos egocéntricos porque pasamos horas ente el espejo»

Asier Zabaleta, bailarín

Egilea
Teresa Flaño
Komunikabidea
Diario Vasco
Mota
Elkarrizketa
Data
2004/02/04

- ¿Qué pretende mostrar con Ego-tik?

- Es una pequeña autocrítica. En el mundo de la danza tendemos al egocentrismo porque trabajamos con nuestro cuerpo y pasamos muchas horas delante del espejo. Quieras o no, siempre hay una tendencia a mirarse demasiado a uno mismo. Ego-tik es lo mismo, mirarse uno pero desde fuera, intentando ser lo más objetivo posible, aunque sé desde el principio que eso es imposible. Tiene ironía, humor y ridiculizo mis actitudes ante la gente.

- ¿Qué es lo que ve cuando se mira desde fuera?

- Muchas cosas que no me gustan. No es muy cómodo. En danza tenemos una tendencia muy distinta, de que en escena todo resulte bonito y fácil. He querido hacer lo contrario.

- ¿Se critica a sí mismo o a todo el mundo de la danza?

- No sólo la danza, sino todas las artes escénicas. Pretendo que nos bajemos del pedestal y mostrar las flaquezas del artista. Son mis debilidades, pero también son aplicables a cualquiera que se mueva en este mundo.

- ¿Y por qué merece esa crítica?

- Es un mundo muy elitista, excesivamente bello y exquisito, centrado casi en exclusiva en lo estético. He querido mostrar que la danza tiene que ser, según yo la entiendo, más emocional porque surje en estados de ánimo de flaqueza e indefensión. Me interesa más el movimiento con una verdad por detrás que el que es sólamente bello.

- ¿Cómo es la factura del espectáculo Ego-tik?

- Estoy solo en el escenario, aunque manipulo una serie de monitores con imágenes mías. Hay un diálogo conmigo mismo. Es la continuación de Ego,una pieza corta que hice hace dos años gracias a una ayuda que medio Bit-art. No tenía mucho tiempo ni medios y quedó un tanto reducida, sin profundizar demasiado. Ego-tik es lo que siempre quise hacer. Es más que danza porque también recito textos. Lo calificaría como danza teatro porque hay un trabajo de actor.

- En uno de esos textos dice: 'Sé que por dentro estoy hueco'. ¿No resulta una declaración demasiado dura?

- Muchas veces tengo la sensación de que mis valores, o por lo menos los que me han servido mucho tiempo, se vienen abajo muy fácil.

- Usted trabaja fuera, en Ginebra. ¿Se trata de una aspiración que siempre tuvo o es una emigración porque dedicarse en Euskadi a la danza resulta bastante complicado?

- Me gustaría trabajar aquí y si presento esta coreografía es para mantener un contacto con el País Vasco. Aspiro a ello. Aproveché la oportunidad de ir a Suiza, con una compañía que me interesa mucho porque hace un trabajo que en España no existe. Las condiciones para el bailarín son mucho mejores allí, pero quiero volver.

- ¿Y por qué no lo hace?

-Porque sería empezar de cero. Pero como objetivo lo tengo cercano. En Suiza llevo cuatro años. En el trabajo estoy muy a gusto porque encajo perfectamente con la compañía, pero vivir allí me resulta muy duro. No me he acostumbrado. De momento tengo planeado quedarme un año más y luego intentaré venir.

- ¿Como es la compañía Alias?

- Hace un poco de todo. Además de danza hacemos películas, instalaciones con participación del público. Son proyectos paralelos a la danza. Alias tiene unos límites mucho más abiertos que las compañías de aquí. Los espectáculos no sabría definirlos como danza o teatro. El movimiento siempre tiene una razón de ser, es justificado. Con ello no critico a la danza clásica o contemporánea.

- Desde fuera ¿cómo se ve la situación de la danza en el País Vasco?

- Hay muchas ideas y gente muy joven que quiere hacer cosas, pero no existe una infraestructura. No hay teatros que quieran programar porque tampoco hay público y no les sale rentable. Es como la pescadilla que se muerde la cola. Hay gente con muchas ideas y muy creativas. Está en manos de otros saber utilizarlo. Es necesario educar al público para que vea danza. Cuando viajo fuera siempre me encuentro con mucha gente de Euskadi trabajando en compañías importantes.

- Por su concepto de la danza creo que no le gustaría ser una especie de Ygor Yebra.

- No, pero aunque quisiera tampoco podría porque yo comencé en este mundo muy tarde. Había hecho euskal dantza con Kresala durante años y con 19 años, en un Maiatza Dantza vi una representación y al día siguiente me apunté a una academia.


BIOGRAFÍA

Nació en Ezkio el 3 de junio de 1972.

Cursó estudios de Bellas Artes, música y danza en San Sebastián, Bilbao y Zurich.

Ha interpretado obras con Arteszena, Maskarada, Hojarasca y la Compañía Vicente Saez.

Forma parte desde 1999 de la compañía suiza Alias.

Como coreógrafo ha estrenado Danada (1998), Belaki efektua (1999), Ego (2002) y Ego-tik (2004)

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