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«En esta gala quiero poner todas mis cartas sobre la mesa»

Alicia Amatriain, Bailarina

Egilea
Nerea Azurmendi
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Elkarrizketa
Data
2011/04/01
Lotura
Diario Vasco
Alicia Amatriain (San Sebastián, 1980), ha pasado ya más años de su vida en Stuttgart que en San Sebastián, «pero Donosti sigue siendo mi casa». Llegó a la ciudad alemana con 14 años para formarse en la escuela de John Cranko y, con 18, se integró en el Stuttgart Ballet, que el propio Cranko llevó a la élite de las compañías de ballet en la segunda mitad del pasado siglo. Y en esa élite sigue, con Alicia Amatriain en el selecto grupo de las bailarinas principales desde 2002. Mañana y pasado, la bailarina donostiarra protagonizará en el Teatro Victoria Eugenia una de sus escasas actuaciones «en casa», y lo hará con una propuesta muy especial y extremadamente personal: la gala 'Alicia y las maravillas del ballet', que no lleva en primer término el nombre de la bailarina en vano, y mucho menos aun por mera vanidad.
-¿Con qué criterio ha confeccionado el menú que propone este fin de semana al público guipuzcoano?
-Es mi espectáculo, y en él traigo lo que yo quiero enseñar a mi gente; lo que quiero bailar con los bailarines con los que quiero estar en el escenario en estos momentos... Serán dos noches muy importantes para mí, en las que quiero mostrar las diferentes facetas que tengo como bailarina, enseñar que Alicia Amatriain no solo es el 'Giselle' que trajimos la última vez, o un paso a dos tan moderno como 'Mono Lisa', que también interpretamos en San Sebastián. En cierta medida, lo que quiero hacer con esta gala es poner todas mis cartas sobre la mesa, enseñarlo todo, porque es mi casa y es lo que quiero compartir con mi gente.
-¿Qué cartas ha elegido para esta partida en la que mostrará al público por qué la versatilidad es una de sus principales características?
-La primera pieza, «Two pieces for HET», una coreografía de Hans Van Manen que comparto con Marijn Rademaker, muestra una parte mía completamente diferente a lo que han visto hasta ahora, un trabajo contemporáneo pero con esa base y estética clásicas que caracterizan al HET, cuyos bailarines Suzanna Kaic y Juanjo Arqués interpretarán dos piezas más: otra coreografía de Van Manen y una del propio Arqués. En ellos recaerá la parte más contemporánea del espectáculo. En cuanto a la más clásica, representada por 'El lago de los cisnes' o 'Diana y Acteón', he querido traer a dos bailarines principales del London Ballet que en clásico son lo mejor, la perfección: Marianela Núñez y Thiago Soares. También quería poner de mi parte algo artístico, como 'La Dama de las Camelias', con coreografía de John Neumeier; algo más antiguo como 'La muerte del cisne' y una muestra de lo que hago en el Ballet de Stuttgart, que es 'La fierecilla domada', una coreografía de John Cranko que bailaré con Filip Barankiewicz.
-Teniendo en cuenta las apretadas agendas de sus respectivos ballets, empezando por el de Stuttgart, ¿cómo ha conseguido reunir semejante elenco?
-Ha sido una suerte impresionante, porque normalmente es muy difícil conseguirlo. Llevábamos bastantes meses hablando, me han hecho un hueco y se lo agradezco a todos y a cada uno de todo corazón. Otro tanto puede decir de mi compañía. Tenemos un jefe fantástico que no solo no nos pone pegas para irnos fuera, sino que nos anima, porque quiere que sigamos viendo, que sigamos aprendiendo... Tanto él como la compañía, que también es fantástica, me han ayudado mucho con el espectáculo, y también se lo agradezco con el corazón. Les debo muchísimo...
-Ha elegido San Sebastián para bailar por primera vez 'La muerte del cisne'. ¿Cómo es que nunca ha interpretado antes esa pieza?
-Siempre he pensado que 'La muerte del cisne' es para una bailarina que ya sea un poco madura, y lo he ido dejando para más adelante. Es un papel que necesita mucho corazón y mucho sentimiento, necesita que tengas muchas cosas dentro, y creo que ya ha llegado el momento de bailarlo. Lo haré manteniendo la coreografía original de Fokine, pero un poco adaptada por Renato Arismendi para que yo pueda sentirlo a mi propia manera en en este momento de mi vida y de mi carrera.
-¿Y cuál es ese momento?
-Ahora me siento en el mejor punto de mi vida, mejor que cuando tenía 21 años, tanto físicamente como mentalmente y sentimentalmente, porque he llegado a un punto en el que tengo suficiente experiencia en la vida como para poder llevar más cosas al escenario.
-Tranquiliza comprobar que lo que ocurre en 'El cisne negro' no es la norma y que llevan una vida relativamente equilibrada...
-Tan psicópatas no somos... Personalmente, puedo decir que soy muy perfeccionista, pero esa faceta la dejo en la sala de ballet. Cuando salgo del teatro, la vida que tengo fuera es la cosa más normal del mundo. Para un bailarín y una bailarina es muy importante tener una vida fuera del escenario, porque es precisamente lo que te va a dar las emociones y los recursos con los que tienes que construir tu interpretación.
-Hay otro tópico que resulta inevitable cuando se habla con bailarines vascos que triunfan en el exterior. ¿Tiene planes de regreso?
-Yo sé que en algún momento volveré, porque mi casa está ahí. Tal vez no pueda ser a San Sebastián, que es lo que más me gustaría y sería mi ilusión, pero sí a España.
-Los cambios de director y de orientación que se han producido en la Compañia Nacional de Danza han suscitado muchas expectativas. ¿Pueden favorecer el regreso de bailarines 'expatriados'?
-Esas transformaciones pueden promover un cambio grande, importante. Tal vez no de manera especial para mí, pero sí en general para los bailarines que estamos fuera y que a lo mejor algún día queremos volver a casa. De hecho, en los últimos años en España han cambiado mucho las cosas en lo que respecta al ballet: hay más interés, se traen más compañías, tenemos más oportunidades de bailar en casa...

DATOS

Título: 'Alicia y las maravillas del ballet'.
Bailarines: Alicia Amatriain, Marijn Rademaker y Filip Barankiewicz (bailarines principales del Stuttgart Ballet); Marianela Núñez y Thiago Soares (bailarines principales del Royal Ballet de Londres); Suzanna Kaix y Juanjo Arqués (Het Nationalle Ballet, de Amsterdam).
Lugar: Teatro Victoria Eugenia (San Sebastián).
Días: 2 y 3 de abril, sábado y domingo, a las 20.00 horas.
Entradas: 16, 22 y 30 euros.
«En esta gala quiero poner todas mis cartas sobre la mesa»

Versátil. La bailarina no desea ser encasillada en una sola manera de entender el ballet. :: JEROME ROBBINS

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