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«En el Kursaal viví noches mágicas»

El Ballet Flamenco de Sara Baras acerca mañana, y durante tres noches, su particular visión de 'Carmen'

Egilea
Gorka Larrumbide
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
Donostia
Mota
Elkarrizketa
Data
2008/08/22
- La historia teatral y cinematográfica ha mostrado diferentes y variopintas versiones de 'Carmen'. ¿Cómo es la de Sara Baras?
- Es una Carmen muy personal, alejada de las propuestas clásicas y pensada desde otro punto de vista. Es una Carmen de hoy, elegante, con actitud de mujer y con los sentimientos a flor de piel. La hemos creado desde la libertad.
- ¿Con qué aspectos de esta Carmen se identifica?
- La Carmen que representamos es una mujer libre, capaz de decidir el camino que quiere seguir en la vida, elige su destino. Está concebida desde el corazón de una mujer y eso, se nota. Es un personaje actual, todos nos podemos identificar con ella.
- La seductora y ácida Carmen es víctima de la violencia machista, que tras disputarse el amor de dos hombres, se ve envuelta en un dramático final, desgraciadamente, muy de actualidad en la sociedad de hoy. ¿Su personaje es un canto a la libertad de la mujer?
- Defender la libertad de las mujeres es algo que siempre he tenido en cuenta. En Juana la Loca y Mariana Pineda -dos de las obras anteriores que representó con éxito la gaditana- ya apostábamos y defendíamos a la mujer y, quizás, con esta Carmen lo hagamos aún más. Hoy, cansados de ver tantas cosas feas, hay quien viene y me dice «Sara, esto me sirve», y eso es muy gratificante. Las personas deben de ser libres para elegir su camino, independientemente de su condición.
- Nombraba a 'Juana la Loca' y a 'Mariana Pineda', ahora se acerca a la Carmen de Mérimée, ¿qué le atrae de estos personajes tan clásicos?
- Tengo la suerte de tener una compañía privada, por lo que puedo elegir. Siempre apuesto por personajes que me atrapan, que anteponen los sentimientos a cualquier cosa. Con esta obra no ha sido diferente. Toda bailaora sueña con hacer una Carmen. Me enamoré de la de Saura y me cautivó la de Antonio Gades. Ahora estoy envuelta en la dirección, pero valiente soy desde que comencé mi carrera. Eso de quedarme estancada no va conmigo, no paro de aprender, me gusta el riesgo, y por eso, cada vez me meto en más cosas.
- Dirige, monta la coreografía, diseña la iluminación, la escenografía, el vestuario..., su implicación es total.
- Sí. En mi primera reunión con Francisco Nieva -conocido escenógrafo y director teatral- mostré mi inquietud por presentar una nueva Carmen. Mi visión del personaje distaba tanto de la versión clásica que me animó a que me encargara de su dirección. He visto todo tan claro, la luz, el vestuario, la música..., que aquí estoy, inmersa en esta aventura.
-Pero no está sola...
-No. Me acompañan dos grandes bailarines, Luis Ortega en el papel de Don José y José Serrano como Escamillo. La música también juega un papel fundamental, en la que colaboran Paco de Lucía o Javier Rubial, y en la que contamos con ocho músicos flamencos en directo.
- Imagino que Carmen es un personaje muy agradecido para interpretar, no obstante, también será complejo. ¿Cómo lo ha trabajado?
- Con mucha ilusión. El arranque fue duro. Cuando estábamos con el montaje mi padre cayó enfermo. Estuve sensibilizada con la situación que vivía. Los ensayos fueron tremendos, con jornadas maratonianas que empezaban a las 9 de la mañana y terminaban a altas horas de la madrugada. El calor de la compañía, con la que ya llevo más de diez años, lo hizo todo más llevadero.
- En este su tercer espectáculo argumental retoma el baile por alegrías después de diez años sin presentarlo en escena. Descríbanoslo.
- Aunque la verdadera Carmen se entiende sevillana o cordobesa, la nuestra es gaditana. Tenía que hacerla muy pegada a mi baile, a mi personalidad, por lo que el solo que baila la protagonista tenía que hacerse por alegrías. Era algo que la gente me demandaba mucho. Es un baile bonito, que se acentúa en el riesgo del paseo, con letras sencillas y que sin duda, me recuerda a otros tiempos.
- ¿Dónde se encuentra más cómoda Sara Baras, en sus obras más experimentales como 'Sabores' -que pudimos ver en el Kursaal- o en éstas que tienen un marcado hilo argumental?
- Ahora mismo tengo tres espectáculos en gira (Carmen, Sabores y Baras-Carreras). La mezcla es explosiva, por lo que nunca me aburro. Cuando hago de Sara Baras echo en falta a Carmen, y al revés. Cuando estoy inmersa en una representación fuerte de un personaje necesito desconectar para encontrarme conmigo misma. Todo tiene su momento.
- Ahora regresa a San Sebastián a un Kursaal que le espera con ganas.
- Las noches que actué en el Kursaal fueron mágicas. El público es uno de mis favoritos. Siempre los tildan de fríos, pero nunca han dejado de mostrarme su calor. Con esta Carmen es diferente, estoy nerviosa y quiero presentarla allí. Todos los teatros tienen algo que los hace especiales, pero quizás, el auditorio del Kursaal, con ese público que se siente tan cerca, lo hace interesante.
- La llaman la 'Dama del flamenco', ¿le pesa esa responsabilidad?
- Si de algo me siento orgullosa es de mi condición de trabajadora. Por mucho que un espectáculo esté bien trabajado hay que subirse cada día al escenario y demostrar que los elogios no son fruto de una noche. Los piropos se agradecen, aunque también me sonrojan.
- Es de las pocas mujeres que se ha hecho con un nombre en un mundo marcado por los hombres. ¿Sigue siendo el flamenco machista?
- En mi caso he tenido suerte. Llegué en un momento en el que se pedían mujeres. No niego que el flamenco fuera machista, pero también diré que nunca me sentí una extraña. Los bailarines somos gente joven, con años de trabajo que nos avalan, vivimos la vida de hoy, no la que se hacía antiguamente. Nunca he tenido que suspender una gala porque tuviera que preparar una cena o porque tuviera que cuidar de los niños. Hasta en esto he tenido suerte.
- El flamenco vive un momento de esplendor en el extranjero, ¿a qué se debe este boom?
- Es increíble ver la afición que hay en todos los países. Pero no podemos dejar de dar las gracias a Antonio Gades, Paco de Lucía, Camarón o Carmen Amaya, grandes precursores de este arte, que lo han mostrado por todo el mundo.
«En el Kursaal viví noches mágicas»
Sara Baras baila con pasión su especial visión de la 'Carmen' de Mérimée.

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