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«El Carnaval de Tolosa suele ser un rito iniciático juvenil»

Fernando Rojo

Egilea
Beñat Doxandabaratz
Komunikabidea
Deia
Tokia
Tolosa
Mota
Albistea
Data
2003/02/23

Lo que hace al carnaval de Tolosa único es...



La participación popular y la improvisación de la mano de las cuadrillas, comparsas, charangas y de todo aquel que se acerque. Hay otros elementos como son las vaquillas y los embolados que, si bien a mí no me gustan, también le dan esa casta. En Tolosa todo el mundo participa, no hay mirones.



La particular forma de ser de los tolosarras también influirá.



Igual hay alguna fuerza misteriosa que sale del Uzturre y nos afecta. Pero no, en mi opinión es debido a que desde pequeños se nos enseña a disfrazarnos y participar de la fiesta, tanto por los padres como de los grupos de tiempo libre.





¿Hasta qué época se remontan los carnavales tolosarras?





Según los datos recogidos por el etnógrafo y escritor Juan Garmendia Larrañaga, los carnavales más antiguos que constan son del siglo XVII. A partir del XIX ya hay muchos más datos, pero sobre todo económicos: cuánto se pagó a los músicos por tocar y así.





Al hilo de la tradición, el Ayuntamiento decidió suprimir el evento de la reina del carnaval. ¿Cuál fue el motivo?





Era una tradición que se venía haciendo desde los años 40. Pero como las feministas eso les parecía muy machista, se decidió suprimirlo. La concejala de Cultura me encargó que organizara algo en su lugar. Y como soy de un grupo de danzas, se me ocurrió que nosotros, teniendo el utillaje para ello, podíamos escenificar un carnaval rural con las diferentes danzas y personajes tradicionales (Miel Otxin, Ziripot, moxorros, etc), y así rendir homenaje a un personaje del pueblo como era Galtzaundi.





Carnaval y tradición no van necesariamente de la mano.





Creo que no. El nuestro va cogiendo de distintos sitios y los va adaptando. Los caldereros por mucho que tengan raigambre en Tolosa, en realidad fueron traídos de Donostia. Y lo mismo ocurre con el entierro de la sardina, que sin embargo no ha calado y se ha dejado de celebrar. Por otro lado, también hay tradiciones que van a menos.





¿Por ejemplo?





A la plaza de toros siguen yendo espectadores, pero cada vez son menos los que se lanzan al coso. No sé si es porque hay más miedo o porque hay menos niños, pero es una realidad. Y en el casco viejo sucede lo mismo. Fundamentalmente se debe a un cambio de hábitos. A las cuatro de la tarde, suele apetecer más quedarse en la sociedad y luego salir con la comparsa.





También puede deberse a que ahora se hace más “gaupasa”.





Esa puede ser otra de las causas. Se dice que el carnaval suele ser un rito iniciático. En Tolosa ese rito consiste en pasar de ser chaval a formar parte de los mayores. El “Jueves Gordo” suele ser la primera vez que los chavales-as van a las txoznas o entran en los bares sin sus padres para beber alcohol. No hay más que preguntar a los jóvenes de Tolosaldea cuándo fue su primera borrachera.





¿Y otros hábitos más “constructivos” que hayan surgido por “generación espontánea”, para incorporarlos a la fiesta?





Una nueva costumbre, por ejemplo, que no había antes, es que ahora en “Jueves Gordo” los chavales han empezado a salir de la ikastola medio disfrazados, de “txantxo”, como se dice en euskara, es decir, con sombreros de paja, una chilaba tolosarra o unos pantalones medio rotos.





¿Y qué dicen los “puristas”?





Hombre, a esos tolosarras estrictos de toda la vida, ataviados con boina azul, les parece fatal. Incluso hay cartas al director protestando. Esgrimen que hasta el domingo no hay que disfrazarse. ¿Pero por qué no te vas a disfrazar si surge de manera espontánea?





A los dogmáticos les diría...





Que hay que adecuarse a los tiempos, que el carnaval no es un dogma y que hacer cosas nuevas no significa romper la esencia del carnaval, que son seis días. Un “Martes de Carnaval” nos juntamos un montón de cuadrillas en la plaza de toros y, al igual que hacen en San Fermín, nos empezamos a echar harina. Pues no veas tú el cabreo que se pillaron los puristas que estaban en la plaza. Siempre hay comparsas que hacen “barbaridades”, untando a la gente de miel, pero generalmente es a conocidos. Si vas al carnaval de Zubieta es peor: te echan estiércol.





Por tradición, el sábado nadie se disfraza en Tolosa. Pero hay excepciones...





Desde luego, porque cuando llega el tren de Donostia a tope y vemos que algunos vienen disfrazados... nos echamos unas risas. Al darse cuenta no saben qué cara poner.





Ya falta menos de una semana para el inicio. ¿Saben de qué van a ir las demás comparsas?





¡Qué va! Entre las comparsas se lleva mucho el secretismo. Incluso entre hermanos y hermanas.





¿Y en su caso?





El domingo que viene saldré con el grupo de danzas vascas disfrazados de futbolín, portando las camisetas de los colegios de religiosas, con una monja y un cura de entrenadores. El lunes, en cambio, saldré con la cuadrilla disfrazados de gaiteros gallegos, con gaitas hechas por nosotros mismos con cojines, tres palos y una “turuta”.





¿Es ése quizás otro elemento clave del carnaval tolosarra?





Yo diría que sí. Algunas sociedades se gastan bastante dinero, pero no se va directamente a una tienda de disfraces o una costurera. Cada uno se suele hacer su propio disfraz para la comparsa. Siempre sale más barato.





Carnaval de Tolosa. ¿Urbano o rural?





Urbano. Pero no desde que fuera capital de Gipuzkoa. El carnaval urbano existe desde que se fundaron las ciudades, entonces se empezó a imitar algo que se hacía en Roma, que eran los desfiles de carrozas en honor a Isis.





Sin embargo no está en la onda del de Donostia, Cádiz, Tenerife o Río de Janeiro.





Con todos los respetos, menos mal que no lo está. Aquí no tenemos escenarios acotados en los que a un lado están los participantes y al otro los observantes. Además, como ingrediente extra, nuestro carnaval bebe de los pueblos de alrededor, de Urkizu, Aldaba, Bedaio, cuando los que los habitantes de esos pueblos bajaban a bailar a Tolosa.





Sin embargo, se suele asociar al carnaval vasco con el mundo rural.





Así es. No obstante, si hay un común denominador del carnaval vasco ése es la práctica del “puska-biltzea”: durante el invierno ir de caserío en caserío, y a cambio de cantar y bailar, obtener comida para luego hacer una cena entre los jóvenes. Es algo que también leí a Antxon Agirresorondo. El carnaval vasco no es el de Lanz propiamente dicho. La quema de Ziripot, con otro nombre, también la hacen en muchos otros países de Europa.





¿Qué opina sobre la tesis de Juan Antonio Urbeltz según la cual el carnaval es un tiempo dedicado al conjuro de plagas?





A Urbeltz le tengo un profundo respeto por todo lo que está haciendo en pos de la danza tradicional. Pero en lo referente a sus apreciaciones sobre el carnaval, no me convencen. Busca sentido etimológico a sus palabras, y todo le encaja. Incluso afirma que el solsticio de verano obedece a la misma causa, a la lucha contra los insectos Ahora bien, tampoco Van Gogh vendió ni un cuadro en vida. Así que a lo mejor de aquí a veinte años sus teorías se imponen.





Los expertos no se ponen de acuerdo acerca de los significados de las palabras “iñauteria” y “carnaval”.





El significado en euskara tiene mayor consenso. Iñau-te-ria: "Iñausi" significa podar, “te”, es época, y “ria”, en euskara, es un sufijo de cualidad despectivo, fue seguramente introducido por la iglesia en la edad media. No es más que una conjetura. Sobre “carnaval” hay más divergencias. Se dice que proviene de “carrus navalis”, que era el nombre de los barcos utilizados para los desfiles de la época romana en honor a Isis. Hoy en día, está mas en boga “carnis valere”, dejar de comer carne. Según parece fue la iglesia la que, viendo que no podía prohibir ni erradicar ese rito pagano, decidió amoldar e integrar el carnaval en su calendario, ubicándolo durante los tres días que preceden a la cuaresma.

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