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«Axuri beltza» conmemorará el cuarenta aniversario de «Jaurrieta»

Urbeltz prepara un nuevo espectáculo folkórico

Egilea
Ariane Kamio
Komunikabidea
Gara
Tokia
Donostia
Mota
Albistea
Data
2009/08/18

En «Axeri Boda», su anterior espectáculo -que todavía sigue representándose en los teatros de Euskal Herria-, el antropólogo y folklorista Juan Antonio Urbeltz se basó en un dicho popular que dice que, con la lluvia y el sol, los zorros celebran sus bodas. A partir de esa idea, ha desarrollado una serie de argumentos que terminaron por crear un nexo de unión nada más y nada menos que con la cultura ancestral japonesa. Para ello, ha utilizado el primer cuento de la película «Los sueños, de Akira Kurosawa» («Konna yume wo mita», 1990) del genial cineasta japonés y, como él mismo dice, «con el santo de cara», se ha topado con una canción asiática muy parecida al «Uso zuria» de nuestro cancionero popular.

Tras su estreno el 24 de febrero de 2008, Urbeltz, al frente de Argia Dantza Taldea, continúa trabajando en la creación de un nuevo espectáculo. Esta vez, sin embargo, se queda más cerca de casa y utiliza elementos locales para confeccionar una nueva «trama». El folklorista adelanta a este diario las primeras pinceladas de su nuevo proyecto, que tendrá como principales protagonistas a las bailarinas femeninas.

«Axuri beltza ona duk baina / xuria berriz hobea / dantzan ikasi nahi duen horrek / nere oinetara begira». ¿Quién no ha conocido esta canción en alguna verbena o festival? ¿Y quién no la ha bailado? Este año se cumplen cuarenta años desde que el propio Urbeltz reconstruyera el «Jaurrieta» entonando el «Axuri beltza». Desde la década de los sesenta, Urbeltz, siempre con la inestimable colaboración de su mujer, inició un trabajo de recuperación de bailes y canciones y uno de ellos fue «Jaurrieta». «Yo tenía 28 años y mi mujer, 24 y aquello era todo un desafío ante la idea que se tenía sobre las danzas. Nosotros contábamos con varios datos al respecto. Sobre esa melodía, Resurrección María Azcue decía que era una mutil dantza o un muxiko. Por otro lado, teníamos un traje del valle de Zaraitzu y a ello se le añadía la casi nula participación de la mujer en las danzas populares», añade. Tradicionalmente sí que han existido movimientos dedicados a las mujeres, pero éstos no bailaban y hasta aquel momento nadie había hecho un esfuerzo por recuperarlos ni tampoco había hecho de ello patrimonio coreográfico.

«Jaurrieta»

Con la letra del «Axuri beltza» en mano, «un día Marian y yo fuimos hasta Jaurrieta y allí nos reunimos con una señora, que estaba postrada en una cama. Ella nos decía que de joven bailaban algunos bailes, pero que no se acordaba; tenía recuerdos muy lejanos», explicó. A su juicio, la cultura tradicional hay que poder trabajarla, pero es muy arriesgado: «O haces diana -dice- o no tienes nada que hacer. Tendrán que pasar treinta años hasta que la gente olvide esa idea y otra persona vuelva a trabajar con ello». Y Urbeltz dio en la diana. Cuarenta años después, aquella apuesta por reconstruir este baile sigue siendo representada en las plazas de los pueblos.

«Jaurrieta» será el baile que dé por concluido este proyecto. Sin embargo, antes de comer ese dulce postre, Urbeltz presentará dos platos fuertes. Uno de ellos lo hará con «unos caballitos de carnaval». Según explica el folklorista, «en Gipuzkoa, tradicionalmente, se le ha llamado `Zalduniote' al domingo de carnaval». Sin embargo, Julio Caro Baroja, en su libro «Carnaval», asegura que este «Zalduniote» no se refiere al carnaval de caballeros sino a la salida de muchos caballitos como de máscara. Tomando como referencia esos datos, su intención es crear unas kontradantzas con ocho caballos.

Sin embargo, el que será el baile más innovador y firme de esta nueva propuesta será el «Aurresku de los Apóstoles de Jorge Oteiza». El año pasado, con motivo del centenario del nacimiento del escultor de Orio, «estuvimos en Oñati y monté un espectáculo de baile, pero no lo pude desarrollar como yo quería y hasta donde pude llegar, llegué. Pero ahora, con este espectáculo, tengo total libertad para construirlo», aseguró.

«La idea nace del Evangelio gnóstico de San Juan, donde hay una parte muy bella que narra que, alrededor de Jesús, agarrados de la mano, bailaron los apóstoles». «Además de ello -agrega-, está también la Verónica, la cual puede ser pareja de danza de Cristo». A esta idea, Juan Antonio Urbeltz le sumará los bailes tradicionales de Oñati y con todo ello espera montar una cosa «ciertamente interesante».

Este creador se muestra apenado con el resultado obtenido el año pasado en Arantzazu. «Mi idea era subir los doce apóstoles que salen en la procesión de Oñati junto al friso creado por Oteiza y, con ellos, hacer una soka-dantza y con dos dantzaris de la localidad, aurrendari y azkenkia, ya tendríamos los catorce, como los que están en la pared. Haríamos el aurresku con ellos». Su idea, sin embargo, no cuajó, aunque el proyecto le siguió rondando por la cabeza y será el 4 de diciembre en el Victoria Eugenia cuando lo estrene.

A este baile, además, se le añaden algunos elementos religiosos, como por ejemplo, el Oficio de Tinieblas de Semana Santa. En él no suena ninguna campana por la pasión y muerte de Cristo, por lo que utilizará nuevos elementos que no quiere adelantar de momento.

Urbeltz basa sus ideas en el Corpus de Oñati. Según dice, las caretas que portan hacen que se parezca a una fiesta corpus colombiana por su carácter barroco. Asimismo, integrará un zortziko que se baila en la localidad, el zortziko de San Miguel, para hacer referencia a este símbolo que, según el catolicismo, era el encargado de pesar las almas. Su intención era iniciarlo con San Miguel como «alguacil celestial» que abre la danza y dirige a los demás, pero el traje es muy costoso y lleva mucho tiempo. «Tendría que ir a Oñati, fotografiar su armadura, llevarla a un taller de Toledo para que me lo hagan... y no me daría tiempo de tenerlo preparado para diciembre».

Emotividad desde el inicio

Este menú de variedades folklóricas se iniciará con un baile «muy emotivo», como es el «Irradaka». Este es otro de los bailes recuperados o reestrucutrados por Urbeltz en 1987. Tras un exhaustivo trabajo de campo, recogiendo datos, melodías, movimientos e historias, ha creado este baile cantado. «'Irradaka' son unos bailes para chicas, un género folklórico que no se recogió a su debido tiempo y quedó en Barranca Burunda», explica. Varias décadas atrás, los chicos comenzaban a una edad más temprana que las chicas, hacía los 16 años (las chicas no empezaban hasta los 18-19), a aprender bailes tradicionales en agrupaciones que normalmente se conocían como Lagun Artea. Para las chicas que tenían catorce, quince o dieciséis años estaba el «Irradaka», que bailaban tomándose de las manos y se cantaban a capela una serie de versos. «Baninduaien kantatzera / oro gezurren erraitera / zaldi txuri bat ikusi nuen / Sevillarik Baionara. / Nik ere begiz ikusi dut / xagua gitarra joten / arratoin bat / saltua gora / katua argi egiten». «Mi mujer -recuerda el folklorista- recogió cuatro melodías, las miramos, las ordenamos y de ellas nace una propuesta de una emotividad total». En este espectáculo se formarán dos corros con 32 mujeres, dieciséis en cada uno, que abrirán la función y se cerrará con «Jaurrieta», también interpretado únicamente por dantzaris femeninas. Esta vez también habrá sólo doce chicas en el escenario, tal y como se hizo en su estreno hace cuatro décadas, cerrándose así el círculo.

Entre estos dos, Urbeltz colocará algunas danzas distintas de recuperadas de otros espectáculos y sus dos nuevas creaciones, con los caballitos de carnaval y el «Aurresku de los Apóstoles de Jorge Oteiza».

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