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«Axeri-Boda», la última creación de Urbeltz, en el Victoria Eugenia

Egilea
Mikel Chamizo
Komunikabidea
Gara
Tokia
Donostia
Mota
Albistea
Data
2008/08/22

Según el María Moliner, una de las acepciones de la palabra mosquito es la de «hombre que frecuenta mucho la taberna». Y en euskara tenemos mozkorra, que proviene de mosca. Pero el mosquito es un animal relacionado con el diablo, así que algunas culturas lo omiten y lo sustituyen por el zorro, que hace referencia al innombrable de una manera menos directa. Siguiendo con los estados etílicos, el zorro aparece en refraneros de varios países: «coger una buena zorra» o «hunt de fox» significan emborracharse, y «azeria larrutzen ari da» se remite al malestar producido por la resaca.

El antropólogo y folklorista Juan Antonio Urbeltz, al que no es nada fácil seguir en las relaciones que establece entre símbolos, explicó ayer cómo todo este universo de refranes y metáforas le ha inspirado para crear el nuevo espectáculo de Argia Dantza Taldea, «Axeri-Boda», que subirá al escenario del teatro Victoria Eugenia esta tarde a las 20.00 horas.

Inspirado por Kurosawa

La convergencia del sol y de la lluvia es la base sobre la que se asienta «Axeri-Boda». Según un popular refrán vasco, «Euri eta iguzki, azeriaren ezteiak». Cuando se da esa circunstancia metereológica -idónea para la proliferación de mosquitos-, los zorros celebran sus bodas. Pero, según Juan Antonio Urbeltz, «esas nupcias llenas de misterio y peligro no pueden ser vistas por los niños sin despertar la ira de los zorros».

Lo más curioso de todo este asunto es que en Japón existe un dicho prácticamente idéntico: «Kitsuné no yome-iri». Urbeltz lo descubrió hace quince años, cuando visionó la película «Los sueños», de Akira Kurosawa. El primero de los ocho relatos de la película («El sol en la lluvia») se inicia con un tiempo revuelto de sol y lluvia. Una joven madre lo asocia con una vieja creencia japonesa que dice que en dichas circunstancias los zorros buscan aparearse y celebrar sus bodas, pero advierte a su hijo que nadie puede verlos en tal tesitura sin arriesgarse a fatales consecuencias. El niño desobedece y espía la boda de los zorros, pero los astutos animales lo descubren. Cuando el niño llega a casa, su madre le comunica la visita de los zorros y le entrega una daga con la que debe hacerse el hara-kiri para expiar su acto.

En la adaptación de Urbeltz, la truculenta historia japonesa ha sido reconvertida en un espectáculo carnavalesco, en el que dos bandos de bailarines enmascarados (axeri beltzak y axeri gorriak) bailan diversas piezas tradicionales del Beterri guipuzcoano, de Aduna, Andoain, Asteasu, Hernani... una sucesión de soka-dantzak, ingurutxoak y, como novedad, un par de habaneras cerrarán el espectáculo, que reunirá a 41 bailarines y siete músicos sobre el escenario.

Pero «Axeri-boda» no es el único espectáculo de Juan Antonio Urbeltz en esta edición de la Quincena Musical. Este próximo miércoles, los grupos de danzas Argia, Oñatz y Kezka llevarán hasta el marco incomparable del Santuario de Arantzazu un espectáculo titulado «Apostoluen dantza», una creación inspirada por el famoso Friso de los Apóstoles del escultor oriotarra Jorge Oteiza, a quien una íntima amistad unió con Urbeltz.

Una promesa del piano en Miramar

La danza será la protagonista este fin de semana en Donostia, pero el Ciclo de Jóvenes Intérpretes sigue su curso en el Palacio Miramar.

Esta tarde le llegará el turno a Judith Jauregi, pianista donostiarra de 23 años que lleva desde los ocho actuando en público, en el Estado español y en países como el Estado francés, Austria, Alemania, Bélgica o Estados Unidos. Jauregi tocará en la Quincena el mismo programa que acaba de ofrecer en el festival francés de La Roque d'Anthéron, uno de los encuentros pianísticos más importantes de todo el mundo, al que llevó una selección de obras de Grieg, Mompou, Debussy y Rachmaninov. En cualquier caso, a Jauregi el recital de Donostia le hace una especial ilusión, «porque es mi ciudad y voy a poder tocar para mi familia, mis amigos y los que me conocen».

El Ciclo de Jóvenes Intérpretes se clausurará mañana con un interesante recital de percusión sola protagonizado por el coruñés Jesús Porta. M.C.

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