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Una intensa primera vez

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Noticias de Gipuzkoa
Mota
Albistea
Data
2009/05/02

Bernardo y José Estornés Lasa les pusieron en la siguiente pista: la danza la habían tomado del Cancionero de Resurrección María Azkue, donde figuraba con el título de Axuri Beltza . Apoyados en estos indicios se trasladaron al propio pueblo de Jaurrieta. Allí, le cantaron la melodía a una mujer "muy mayor", acostada en su cama. "Nos dijo que algo recordaba pero no pudo precisar más", recuerda Urbeltz.

Inspirándose en el texto de Azkue -quien sostenía que la melodía tenía el ritmo de una mutil-dantza o unmuxiko-, practicaron una "reconstrucción coreográfica". Para la puesta en escena, y con la forma de soka-dantza o danza encadenada , se apoyaron en otra melodía, Zikiro Beltza de Lekaroz. Los "elegantes trajes femeninos" del valle de Salazar fueron la rúbrica.

Por fin, en primavera, el 4 de mayo de 1969, se estrenó en el Teatro Victoria Eugenia de Donostia, una actuación en la que se produjo una curiosa concentración de primeras veces .

"Inmediatamente -evoca Urbeltz- pasó a formar parte del repertorio de los grupos de danza del país". Cuajó de tal manera que se logró el objetivo más ambicioso: hacer imposible su desaparición.

contra el 'seudo-folklore'

Autenticidad

"Argia, Laboratorio de Investigaciones Folkloricas, dio el domingo un recital de danzas vascas, atrayendo a numeroso y selecto público al Victoria Eugenia", rezaba el comienzo de la crónica que Javier de Aramburu publicó, dos días después de la representación -entonces había Hoja del lunes- , en La voz de España . La previa , que apareció en las páginas del periódico guipuzcoano dos días antes, ya avanzaba el éxito: "Terminaremos diciendo que la recogida de danzas, vestuario, datos, etc, realizada por Argia, es plasmada en el escenario, tratando de ofrecer una faceta cultural tan interesante como desconocida -en su fidelidad original- ya que han sido suprimidas la danzas de hombres que venían siendo realizadas por mujeres y cuya desaparición era necesaria si queremos tener un folklore auténtico, cuya expresividad es superior -precisamente por lo auténtico- a ese seudo-folklore que estamos habituados a ver". Aramburu se refería a "la ausencia de búsqueda de las fuentes, a la falta de indagación" de otros grupos de danza que, a diferencia de Argia, no se caracterizaban por su rigor.

"El secreto de Axuri beltza es su simplicidad", subraya Urbeltz, quien aprecia esa densidad de primeras veces de la obra. Por ejemplo, fue el estreno en un escenario de los elegantes trajes negros del valle de Salazar. "Fue sobrecogedor", rememora.

Otro estreno: "Marian tocaba el acordeón acompañado de la xirula", para proporcionar un tono "pastoril" a la melodía de la danza.

Una más: la danza estaba cantada en euskera; es, además, una de las pocas danzas cantadas.

Y, quizá, la más importante de las primeras veces: entonces apenas había bailes de chicas y en este se les coloca "en el centro de la máxima atención y belleza". "Las chicas se sienten bien, todas quieren bailar y hacerse ese tipo de trajes", recuerda, satisfecho.

Para conmemorar este aniversario, en diciembre el Victoria Eugenia acogerá de nuevo una representación de Axuri beltza , 40 años después.

Representación de la danza 'Axuri beltza' dentro del espectáculo 'Zortziko', en 1988.Foto: cedida

 

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2009/05/02/axuri.jpg

  Axuri Beltza.

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