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“He despojado ‘Romeo y Julieta’ de lo anecdótico para que prevalezca la danza”

Maillot, coreógrafo de Les Ballets de Monte Carlo, regresa hoy al Kursaal

La original versión de Romeo y Julieta que Jean-Christophe Maillot ideó hace 20 años para Les Ballets de Monte Carlo regresa hoy al Kursaal (20.00 horas) y contará en su elenco con el donostiarra Asier Edeso, bailarín de la compañía monegasca desde 2008. En su montaje, el coreógrafo francés emplea la inmortal partitura de Sergei Prokofiev, da realce al personaje de Fray Lorenzo y utiliza elementos propios del cine que otorgan un aspecto más contemporáneo a este clásico.
Egilea
Juan G. Andrés
Komunikabidea
Noticias de Gipuzkoa
Tokia
Donostia
Mota
Albistea
Data
2017/02/15
Lotura
Noticias de Gipuzkoa

Según apuntó Maillot en la rueda de prensa de ayer, en su “nueva escritura” ha intentado eliminar la “escoria” de Romeo y Julieta, es decir, ha despojado la historia de todo “lo anecdótico”, como por ejemplo el vestuario ampuloso o los decorados realistas, “para que simplemente prevalezca la danza”. Otra de las particularidades de su coreografía es que no abunda en el “conflicto social y político” entre Capuletos y Montescos, sino que se centra en “la locura del amor entre adolescentes”. Así, utiliza la danza -“un arte erótico”- para profundizar en ese aspecto y contar la historia como un drama fortuito que provoca la muerte de dos jóvenes más preocupados por los juegos del amor que por los del odio.

El artista toma como “personaje central” a Fray Lorenzo, que en el drama de Shakespeare era quien casaba en secreto a los amantes de Verona y suministraba a Julieta la poción mágica para simular su muerte y evitar la boda con Paris. Como es sabido, el plan no sale según lo previsto y la historia termina en tragedia. “Me interesaba la figura de ese hombre de iglesia que, tratando de hacer el bien, desencadena la muerte de ambos amantes”, explica Maillot sobre Fray Lorenzo, cuyo alma atormentada rememora los acontecimientos.

Asimismo, destaca el uso de elementos propios del Séptimo Arte, que para Maillot es una fuente de “inspiración mayor incluso que la propia danza”. El flashback permite profundizar en la introspección de Fray Lorenzo, y también usa recursos como la congelación de escenas, su aceleración o su ralentización, en un guiño a la cámara lenta. Además, el espectáculo jamás se presenta frontalmente y los bailarines evolucionan siempre siguiendo diagonales y no frente al público, recordando que un artista nunca mira a la cámara.

A su juicio, los personajes femeninos son “los más fuertes de la obra”, por lo que cobra especial relevancia el trío formado por Julieta, su madre y la nodriza, interpretadas por bailarinas “de la misma edad” y “muy bellas”. La pieza, dijo, tiene una dimensión casi “metafísica” y propone “salir de lo anecdótico para entrar en la complejidad de las relaciones humanas”. “Es importante imprimir un punto de vista original que luego pueda adquirir una dimensión universal”, aclaró Maillot, que desde 1993 es director-coreógrafo de los Ballets de Monte Carlo, con los que ha visitado Donostia en cinco ocasiones anteriores.

Precisamente, Asier Edeso (Donostia, 1986) interpreta a uno de los dos acólitos de Fray Lorenzo que, según apunta el director, son personajes “totalmente metafísicos”, casi “como espíritus”. “Acompañamos al fraile en ciertos recorridos y somos casi como su conciencia, quienes le decimos lo que está bien y lo que está mal”, explica el guipuzcoano, uno de los cinco bailarines del Estado que militan en las filas de los Ballets de Monte Carlo.

Se cierra el círculo

Edeso, que lleva nueve años en la compañía, ya ha bailado con ella otras veces en Donostia, aunque hasta ahora jamás lo había hecho con Romeo y Julieta, un título que para él tiene mucha importancia simbólica y que de algún modo, le permite cerrar el círculo. En 2003, cuando aún era un adolescente, vio el montaje de Maillot en el Kursaal y quedó “impresionado por su minimalismo”. En plena fase de formación, también tuvo el “sueño” de sumarse algún día a una compañía tan importante como la de Mónaco. 

Él aún no lo sabía, pero no tardaría en cumplir sus deseos. Como tantos otros artistas de su generación, el joven, que dio sus primeros pasos en la academia Thalia de Menchu Medel, tuvo que abandonar Euskadi para desarrollar su carrera en el campo de la danza. Consiguió una beca en la Royal Ballet School y después pasó por el Scottish Ballet y el Ballet De L’Opera National du Rhin. Desde los 22 años es uno de los 50 bailarines de Monte Carlo, donde ha desarrollado casi toda su carrera.

El donostiarra se muestra encantado de formar parte de una agrupación que le ha hecho “crecer muchísimo” con distintos registros y en la que ha aprendido gracias a Jean-Christophe Maillot y los directores invitados que pasan por un ballet “abierto a los nuevos creadores y compañías”, algo que no es habitual. También alabó el trabajo de “revisitación” de los clásicos que hacen de Los Ballets de Monte Carlo una compañía “neoclásica” o “con los pies en su siglo”, como apunta Maillot.

Este se deshizo en elogios hacia Edeso, quien no solo tiene la virtud de ser un gran bailarín, sino que también destaca por su “calidad humana”, algo a lo que el director otorga mucha importancia. “Asier es alguien muy serio pero también muy divertido, aporta mucha ligereza, hace que la vida en la compañía sea más bella”, aseveró antes de subrayar el enorme talento de los bailarines españoles. Por el contrario, lamentó la escasez de compañías en el Estado y las dificultades que afrontan debido a la crisis y los recortes. “En los tiempos difíciles hay que bailar”, defendió.

Historia de los ballets

Comienzos. En 1909, Serge Diaghilev presentó por primera vez Les Ballets Russes en Monte Carlo con coreografías de Michel Fokine. En 1911, la compañía se estableció en Mónaco bajo el patrocinio de la princesa Charlotte hasta el inicio de la I Guerra Mundial en 1914. Exiliado en Suiza, Diaghilev reconstruyó la compañía en 1915 y, en 1920, reapareció en Mónaco. Serge Lifar se unió a la misma en 1923, y un año más tarde lo hizo George Balanchine, que realizó diez nuevas coreografías.

Refundaciones. La compañía se disolvió en 1929 a la muerte de Diaghilev y se reformó con el nombre de Ballets Russes de Monte-Carlo y con Michel Fokine como coreógrafo. Dirigido por Serge Lifar, en 1942 se fundó el Nouveau Ballet de Monte Carlo y en 1947, el Marqués de Cuevas renombró la compañía como Grand Ballet de Monte Carlo, hasta darle su nombre tres años después.

Formación actual. En 1985 apareció una nueva compañía con el actual nombre Les Ballets de Monte Carlo, gracias a la princesa Carolina de Mónaco, que cumplió así los deseos de su madre, Grace. Desde 1993, su director-coreógrafo es Jean Christophe Maillot, artista francés nacido en Tours en 1960.

El bailarín Asier Edeso y el coreógrafo Jean-Christophe Maillot, ayer, en Donostia.

El bailarín Asier Edeso y el coreógrafo Jean-Christophe Maillot, ayer, en Donostia. (Foto: Gorka Estrada)