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Lesaka: Mairuak eta kristauak

Lesakako "Mairu eta kristauen" festaren inguruko informazioa bildu du testu honetan Rafael Eneterreagak. 2011ko otsailaren 26an Tantirumairu dantza taldeak festa hau berreskuratu du 130 urte inguru ospatu gabe egon den arren. Julio Caro Baroja eta Florencio Idoatek jaiaren inguruan esandakoak bildu eta iruzkundu ditu Rafael Eneterreagak.

NOTA SOBRE FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS EN LESAKA, EN RECONOCIMIENTO A LA INICIATIVA DE TANTIRUMAIRU DANTZA TALDEA , DE RECUPERARLA, el 26 de Febrero de 2.011, DESPUES DE, APROXIMADAMENTE, 130 AÑOS QUE SE DEJO DE CELEBRAR.

LESAKA: POR SAN JUAN EN LESAKA FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS.

 

Quizás puede situarse el inicio esta fiesta a FINALES DEL SIGLO XIII ó principios del XIV y su desaparición a FINALES DEL SIGLO XIX (hacia 1.880, según Julio Caro Baroja).

Opina, también, Julio Caro Baroja, que lo más probable es que en Lesaka se empezasen a celebrar los CARNAVALES, a partir de la desaparición de esta fiesta de Moros y Cristianos, como ya se ha dicho, hacia el año 1.880.

El río Onín separaba los dos barrios que, en aquella época, tenía Lesaka. Siguiendo el cauce del río, hacia la derecha, hacia la Iglesia, se situaba el Barrio de LEGARREA, el de los MOROS, y hacia la izquierda, Ayuntamiento, el de PIKUZELAIA, el de LOS CRISTIANOS.

Cada barrio sacaba su Rey.

 

LOS REYES ERAN NOMBRADOS POR EL AYUNTAMIENTO

Al amanecer del día de San Juan, los jóvenes de Lesaka divididos en dos bandos, uno formado por los del barrio de Legarrea y el otro por los de Piku-Zelaya, se reunían, los primeros en la casa Mairueregenea, (Casa Isasi), los segundos en la de Pikuaga (Casa Xabier Aríztegui). En éstas había preparados desde la víspera dos simulacros o imágenes representando una al Rey Moro y la otra al Rey Cristiano (El moro en Mairueregenea, y el cristiano en Pikuaga). Se elegía un jefe de cada bando.

Salían cada uno con su figura a pedir aguinaldo en los respectivos barrios y una vez recorridos estos se juntaban en la explanada de las Carnicerías (Eskolttiki) en la que bailaban al son del tamboril y haciendo complicadas evoluciones y figuras marchaban al Templo Parroquial a oir Misa Mayor, durante la cual incensaban a los Reyes, honrándoles con otras ceremonias(1).

Después de terminada la misa, poníanse en dos filas y llevando en medio a las autoridades y delante a los dos figurones, marchaban hasta el mismo lugar, (Eskolttiki) en donde se bailaba al son del Txistu la melodía especial que aun hoy día se conoce en Lesaka con el nombre de Tantiru Mairu con lo cual quedaba terminada la fiesta (2).


1.597- EL 23 DE Septiembre, según Julio Caro Baroja en Monumentos religiosos de Lesaka, tomo XII, Anuario de Eusko Folklore del año 1.932, pág. 35, hace una visita a Lesaka el Delegado del Obispado, sobre “Las Barbaridades” que se hacían en esta fiesta, y CASTIGO QUE SE PODRIA PONER.


1615- Siendo alcalde Martín de Aristoy se perdió la fiesta durante unos años.


1656- Dos vecinos de Alcayaga, Martín de Endara y Pedro de Alzate, solicita se les exima de asistir a los actos, dada la distancia al pueblo, legua y media, y los gastos que les ocasionan. Además entierran a sus muertos y bautizan a los recién nacidos en Vera. Los tribunales dictaron a su favor eximiéndoles de la Alcaldía, por estas circunstancias


1712- Bailaban ya hombre y mujeres. (Cosa rara, en aquella época, en otros pueblos) Se pone coto a estas fiestas en el río, pues, al parecer, se producían algunos abusos.


1727- Debido a las riñas y rivalidades entre los asistentes para la elección de dignidades hubo que prohibir llevar armas. Murieron ahogados, en el río Onín , Pedro de Gamio y José de Lantz. Y se prohíben las armas y espadas. (Se sustituyen por palos).

Los defensores de los Actos de San Juan, insistían en los actos piadosos que se celebraban, como la misa de San Salvador y la de los difuntos y en la caridad que se ejercitaba con los pobres. Entre los defensores se encontraban el arcipreste de las Cinco Villas y beneficiado de Lesaca, D. Miguel de Irisarri y el mismo vicario de la Villa, quienes defendían que “el festejo era apacible, y en servicio de Dios Nuestro Señor”.


1739- El Padre Mendiburu en los sermones de las Misiones consiguió impresionar a los lesakarras, metiéndose con las tradicionales y bulliciosas mecetas de San Juan- Les habló de “escándalos y desordenes pecaminosos” y de que habían degenerado en fiestas “ más propias de gentilidad que de buenos cristianos”. En caliente, todos empezando por las Autoridades tomaron el acuerdo de que la fiesta de San Juan habría de reducirse a actos puramente religiosos y al reparto de pan, vino y queso entre los pobres de la localidad. Otras razones que se esgrimieron fueron de tipo económico, pues se había gastado: 16.000 ducados en las obras de la Iglesia Parroquial y Ferrería de Bereau. 500 ducados por gastos de médico, cirujano, boticario, maestros y juglar. 300 reales cada una, las mecetas de San Juan y San Fermín. Dice Florencio Idoate que es muy difícil borrar de repente algo que se ha hecho DURANTE SIGLOS.


1740- Ya en mayo los jóvenes empiezan a sentir “cosquilleo” por las fiestas de San Juan, celebradas durante tantos siglos, ya que se les había pasado el “susto” del sermón. Era costumbre, al llegar la Pascua de Mayo que el Ayuntamiento nombrase entre los vecinos, dos reyes, -cristiano y moro-con su acompañamiento de alcaldes, almirantes y merino, quienes tomaban parte activa en la fiesta. Esta fiesta todavía se conserva en algunos sitios: Elche, etc... Este año los regidores siguiendo el Acuerdo del año anterior, aprobado por el Consejo Real- no hicieron los nombramientos, y el pueblo se conmovió. Por la noche un grupo de mozos recorrió tumultuosamente el pueblo, poniendo pasquines en casa del alcalde, regidores y escribano, lanzando arcabuzazos contra las puertas. Las autoridades lesakarras, asustadas no salían de sus casas y así se lo hicieron saber a sus superiores.

Visto el mal cariz de las cosas se envió a Lesaca al Licenciado Ereta pata tratar de arreglar el asunto y por él podemos saber cómo se desarrollaba la fiesta. Una vez nombrados los reyes recorrían las calles los días de fiesta anteriores a San Juan, acompañados de su comitiva. Iban delante el juglar y el atabalero tocando su música y después de asistir a la misa mayor, se juntaban en la casa llamada Pillirique, (lugar donde se castigaba a los delincuentes o se les exponía a la vergüenza pública), equivalente a rollo o picota (poste de tortura), para descansar un rato y luego iban a la fuente Oskil iturri (hoy Koskila) a echar unos tragos de vino.

Después cada rey llevaba a su cuadrilla a comer a su casa y por la tarde, después de vísperas, se organizaba el gran baile.

Llegado el día de San Juan, los reyes, montados a caballo, con sus cuadrillas iban a la venta de Machiriain (hoy Matxain ya derribado), Los acompañantes del rey moro iban enmascarados y con unos palos rematados en horquillas. Después de comer y beber allí, iban a la ermita de San Salvador donde les esperaban el alcalde y regidores para oír misa. Luego regresaban al pueblo y tras dar una vuelta iban al río. Aquí los moros echaban a los cristianos al río y se echaban agua unos a otros con los sombreros. Después los moros daban una vuelta por el pueblo y tomaban el segundo almuerzo. para ir luego a Misa Mayor.

Los moros robaban el saco de las “obladas” recogidos en el ofertorio por el Vicario y hacían un recorrido con el saco después de la función. (Esto de las obladas se ve también en Viana, por Pascua, en la fiesta llamada del Reinado, que se intentaba suprimir en 1588) Luego los reyes invitaban a comer a los acompañantes. Tarde vísperas y baile hasta el anochecer.

 

Día siguiente: Misa por los Difuntos

Los Reyes, con sus acompañantes, recorrían Barrios de Zalain, Alcaiaga, Gardelea, y recogían pollos y gallinas. Los de Zalain pagaban como tributo al rey cristiano-cinco sueldos-para ayuda de sus gastos y mucho quehacer que daban a la reina. (PARECIDO AL TRIBUTO DE LAS TRES VACAS) entre Roncal y Beretous. Se decía que los cinco sueldos se le daban a la reina para “abujas”, algo es algo. La comitiva real era de unas 70 personas, 50% de la población, pues Lesaka tenía entonces 140 habitantes.

Al rey moro se le daba una carga de trigo y otra de vino.

El tercer día, BÚSQUEDA DEL MERINO.

El merino iba por los caseríos asignados para cobrar el tributo “en los gallineros”. Por la tarde 3 hombres enmascarados, otros tres cubiertos con mantas, y con teas encendidas, y uno más disfrazado de cura y vestido con loba, sobrepelliz y bonete, buscaban al desaparecido merino. El disfrazado de cura iba “aspersando” con el hisopo a los de las mantas que lloraban por la desaparición del merino. Se dirigían al río donde lo encontraban sano y salvo y se tiraban al agua. Lo sacaban y se ponían a bailar delante del pueblo, que luego se sumaba al baile.

Se pone coto a estas fiestas en el río, pues, al parecer, se producían algunos abusos.

Julio Caro Baroja en “Notas sobre la casa de la Villa de Lesaka”, dice que hasta hace unos 50 años, podríamos situarnos en1880, como ya se ha dicho , la víspera de San Juan se interceptaba el único ojo del puente de las Carnicerías (llamado también Eskolako-zubi), (hoy Eskolttiki) con ramas de “anyura” (sambucus ebulus) y el agua llegaba hasta Txampalenea, (Caminero) y por la calle Legarrea, y formaban una especie de balsa.Por las calles donde no había agua tenían preparadas las herradas llenas y se las echaban por la ventana a los que pasaban. Lo mismo que, hoy en día, se hace el día de Peñas en San Fermín, por Mari , Carmen y “colaboradores” , a quien, en su día, le comenté que esta tradición viene del siglo XIII ó XI , y el meterse en el río, entonces lo hacían, hasta ahogarse algunos, como en el año 1.727. (Dos ahogados).

A esta fiesta le llamaban “San Juan Putzu”. El mismo día de la Víspera de San Juan, se reunían en el Ayuntamiento los miembros del Concejo y Cabildo y precedidos de los txistularis iban a la Iglesia donde se celebraban las Vísperas.

Después se juntaban en las proximidades de Oskil-enea (Hoy Koxkila) o Iturriko-etxea, la casa mantiene el nombre antiguo, y se organizaba un baile y se daba un refresco a la comitiva, y luego los txistularis al son del TANTIRUMAIRU recorrían todo el pueblo.

Posteriormente está la costumbre de encender hogueras alrededor de las cuales se bailaba en corro. Hoy se mantiene esta costumbre pero se salta en lugar de bailar. También se ponía, el mismo día de madrugada, un gran árbol en la puerta de la casa de la chica más solicitada del pueblo.

Como prácticas supersticiosas, según le dice a Caro Baroja, Martina Maritxalar se curaban las hernias de los niños, haciéndoles pasar por debajo de la rama desgajada de un árbol al tiempo que se recitaban algunas oraciones que desconocía Dª. Martina. Esta práctica es universalmente conocida.


1739- Viene el Licenciado Eleta, y el mismo día de San Juan, tras haber Conferenciado con las Autoridades, dicta las nuevas ordenanzas convocando a los vecinos a batzarre. Nunca se vio tanta concurrencia de vecinos pues estaban gran parte de los 140 que tenía entonces Lesaca. En vista de ello se nombró a cuatro, para que redactasen las nuevas ordenanzas en unión de los regidores. Las nuevas ordenanzas dicen:

  • Nombramiento de Reyes, fiesta o domingo anterior a San Juan.
  • Quedaba suprimida la Visita a Machiriáin.
  • Se recomendaba “moderación y decencia” en la misa de San Salvador y en la ceremonia del pozo.
  • Al rey moro se le exime de la obligación de dar desayuno y comida a su cuadrilla, así como del refresco con que obsequiaba en la fuente si bien se le mantiene el privilegio de tomar el saco de las obladas.
  • Al rey cristiano se le limita el número de comensales a su mesa reduciéndolo a: dos alcaldes, almirante, merino y capellán y algunos más hasta una docena. Podía invitar también al juglar, si era su deseo.
  • Durante la visita a Zalain y Alcayaga, la comida sería a sus propias expensas y no pasarían de 18 personas. A la cena de este día podían asistir 16 como máximo, siendo los gastos a cargo del Rey y sus cargotenientes.
  • Se suprime la visita que el tercer día hacía el merino, con el de que los mozos no pierdan trabajo quedando autorizado el Rey Cristiano para desplazar a uno de sus alcaldes a cumplir esta productiva y agradable misión.
  • No se quita el tributo lo que no hace gracia a los tributadores.
  • Se abolía el privilegio concedido a Francisco Taberna de ser Rey Moro a perpetuo.
  • Nadie podía ser reelegido Rey mientras no lo hubiesen sido todos los vecinos, por riguroso turno.

No todos querían serlo, como en 1650 Joanes Martínez de Garbisu que no quería serlo por ser oneroso para él más que honroso, pero lo tuvo que hacer por las malas por obligarle a ello las ordenanzas de la Villa, y si no le quitaban la vecindad.

Con estas restricciones y la supresión del derecho a la carga de trigo y vino, perdía brillantez y categoría la fiesta, pero ganaban los bolsillos de los interesados. El coste de un solo banquete podía ser de 20 ducados, el valor de una buena vaca en aquellas fechas.

Hoy, el día de San Juan, se bendicen en las misas de Lesaka, las flores de San Juan. Se sigue, también, haciendo hogueras y saltando, no bailando, en distintos lugares del pueblo.

 

(1) Tal vez sea un vestigio o recuerdo de esta ceremonia que con los años se modificó, la costumbre que había en Lesaka hasta hace uno o dos años, de bailar el dia de San Fermín la Espatadantza sobre el Puente de las Carnicerías, llamado hoy día de las Escuelas situado sobre el rio Onin que separa los dos citados barrios .
(2) El Sr. Zabala (Párroco de Lesaka el año 1.932) añade en su historia que esta melodía es especial y exclusiva de Lesaka. Sobre esto se cuenta que- habiéndose encontrado en América dos lesakarras, uno de los cuales venía a pedir protección al otro pudieron reconocer que eran de! mismo pueblo pues los dos sabían la citada melodía (Véase adelante la composición de ésta). (Cedida amablemente, según dice D. Julio Caro Baroja, por D. Cándido Albistur Iturria.)

Tantirumairu partitura

Tantirumairu partitura

DATOS SACADOS DE: “POR SAN JUAN EN LESAKA” de D. Florencio Idoate y distintas obras de D. Julio Caro Baroja.

Lesaka, 24 de Febrero de 2011

Rafael Eneterreaga Irigoyen

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