Marina Eskisabel e Iker Sanz se conocieron en 2020 en la compañía Dantzaz, que concede una primera oportunidad laboral a los jóvenes bailarines. Finalizado su contrato, en 2022, decidieron unir sus talentos y desarrollar una metodología propia con la que impulsaron proyectos de mediación. “Son talleres en los que nosotros damos herramientas para que los asistentes puedan hacer su proceso de creación. Ellos crean las piezas y nosotros les ayudamos a hacer el puzle”, explica Sanz. Así, sin tener conocimientos sobre danza o creación musical consiguen crear su propia obra y “aflorar sus emociones”.
De esta forma, buscan trascender el mundo artístico y conectar con la comunidad, ya que son conscientes de que la sociedad vasca no está acostumbrada a asistir a espectáculos de danza contemporánea que, en ocasiones, pueden resultar difíciles de entender para los espectadores no iniciados. “Queremos que nuestros espectáculos sean fáciles de ver para el público, construir un puente para que la gente se vaya acostumbrando a ver danza contemporánea”, apunta Eskisabel.
Colegios, museos y asociaciones
Así, trabajan con distintos colectivos. Desde centros escolares, en aulas de Educación Primaria a Bachiller, donde con el programa Dantza gelara consiguen “romper esos roles que están muy marcados en cada clase, que los niños trabajen la conciencia corporal propia, que ganen seguridad”. Hasta talleres familiares realizados en museos como Balenciaga, San Telmo o Chillida Leku, o con distintos colectivos como la Fundación Social Emaús o la Asociación Guipuzcoana de Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental, Agifes.
Porque, tal como incide Sanz, “la danza nos pone a todos en el mismo punto de partida, en la casilla de salida, y es muy bonito ver cómo evoluciona”.
Aunque la producción de espectáculos les ha llevado a pausar temporalmente este otro tipo de proyectos, no quieren olvidarse de su origen y siguen con la mente puesta en “darles un impulso” y seguir acercando la creación cultural a la sociedad con temáticas que lleguen a las personas como lo ha hecho Kea.