Entre 1913 y 2003, el majestuoso edificio de Tabakalera construido en el donostiarra barrio de Egia acogió la que fue la fábrica más grande de su época, que llegó a emplear a más de un millar de trabajadores, la inmensa mayoría mujeres. Tras una primera época dorada en los años 20 del pasado siglo, en los 70 se sometió a una renovación tecnológica que le permitió alcanzar una producción de 250 millones de cajetillas al año.
Hoy reconvertido en centro de cultura contemporánea, Tabakalera fue en el siglo XX un referente de la lucha de las mujeres por los derechos laborales. No obstante, las de la conocida como La Universidad del Humo fueron las primeras en conseguir una jornada laboral de 40 horas semanales, con turnos de 6.00 a 14.00 y de 14.00 a 22.00 horas.
La historia de las cigarreras la ha puesto sobre el escenario la compañía de danza DAB con su espectáculo Kea, un homenaje a estas mujeres que protagonizaron una época, la de la industrialización, en el territorio de Gipuzkoa. “Queríamos hacer una pieza sobre mujeres y se nos ocurrió homenajearlas a ellas”, explica Marina Eskisabel, directora, bailarina y coreógrafa de DAB Dantza Konpainia, quien quiso reconocer “esa lucha que protagonizaron esas primeras mujeres que salieron a trabajar fuera de sus casas, la lucha por los derechos y la igualdad que comenzaron entonces, y que gracias a ella las mujeres de ahora estamos en otra posición”.
Así nació Kea, un espectáculo en cuya creación ha sido fundamental también la aportación de siete de estas antiguas cigarreras que se reunieron con Eskisabel durante una fructífera conversación en la que le hablaron sobre “sus rutinas diarias, qué trabajo hacía cada una, qué movimientos repetitivos hacían, sus vivencias, esa amistad que forjaron y el espacio seguro en el que se convirtió para ellas su puesto de trabajo”.
Galardonada en su estreno
La obra fue estrenada por primera vez en la Umore Azoka de Leioa, donde el pasado 17 de mayo recibió el premio al Mejor espectáculo de Euskadi por su “brillante capacidad para transmitir, a través de la danza, el mundo de las cigarreras” con “una técnica y puesta en escena impecables”. Un premio que “emociona” y “deja sin palabras” a Iker Sanz, bailarín y responsable de producción, gira y distribución de la compañía.
La compañía guipuzcoana presentó su último trabajo en la feria vizcaina con el objetivo de “intentar hacer un buen espectáculo y que los programadores lo viesen, recibir su feedback”, explica Sanz. Sin esperar que el jurado diera este importante respaldo a su obra, que competía con un centenar de espectáculos de humor, teatro o circo.
Proceso creativo
El espectáculo está dividido en tres partes. “La primera se enfoca en el trabajo mecánico de las cigarreras, los movimientos que hacían para alimentar las máquinas”, explica Eskisabel. Una segunda parte refleja esa amistad que surgió entre las trabajadoras. Y la parte final relata “esa revolución que protagonizaron para luchar por sus derechos y empoderar a la mujer”, destaca la directora de DAB.
Un espectáculo en el que la compañía no ha querido dejar detalle a la improvisación. El vestuario ha sido creado por Jantziz Lab, una cooperativa integrada por cinco mujeres que se implicó en todo el proceso creativo. “Cuando las cigarreras vieron el vestuario se sintieron muy reflejadas, se pudieron trasladar a ese tiempo. Nos dijeron que se parecía mucho al suyo, pero más bonito y estilizado”, explica Eskisabel.
Alai Ormazabal se ha encargado de la composición musical y el resultado ha sido, para los responsables de DAB, completamente satisfactorio. “Solo escuchando la música ya puedes intuir que tiene que ver con máquinas, industria, pero al mismo tiempo la melodía genera ternura”, cuenta la directora, quien detalla que “la música por sí sola también cuenta esa historia” e incluye, también, “voces de las propias cigarreras en el audio del espectáculo”.
Por último, la mirada externa de Garazi Etxaburu ha ayudado a pulir la obra. “Miren Lizeaga, Maialen Alberro y yo somos las bailarinas”, explica Eskisabel. “Al estar yo dentro de la pieza resulta necesario que haya otra persona desde fuera que vea qué funciona y qué no”, relata. Y esa ha sido la función de Etxaburu.
Ante las cigarreras
Antes de estrenarse oficialmente en Leioa, Kea se pudo ver en Tabakalera, dentro del programa LABO que incluye un apartado, LABO Go, con “obras que están aún en creación”, recuerda Sanz. En este contexto, la compañía pudo poner en escena parte de su proceso creativo ante unas espectadoras de excepción: las siete cigarreras que habían aportado sus vivencias a la obra. “Estaban emocionadas”, recuerda Eskisabel ya que, según cuenta Sanz, “nunca les habían hecho un homenaje de este tipo”. “No esperaban algo así. Les impresionó mucho”, añade.
Kea no ha hecho sino empezar su andadura y ya ha recibido este importante premio. Un espaldarazo para el trabajo de DAB, una compañía joven que nació en 2022 y que impregna todas sus obras de un componente social. Desde Nun zira? sobre la Guerra Civil hasta Nœud sobre las metodologías de trabajo comunes de Eduardo Chillida y Cristóbal Balenciaga, pasando por Tinieblak, que habla de la cultura vasca, o Sekretuen basoa, acerca de cómo el arte puede transformar el espacio y despertar la imaginación.