El Valle de Arce volvió a reunirse este fin de semana en torno a una de sus citas más esperadas, una celebración que arrancó el sábado con actividades deportivas, culturales y musicales y que vivió su jornada central el domingo en la campa de Artzi, donde sus habitantes compartieron un día de convivencia marcado el calor.

La programación comenzó el sábado con un auzolan en Arce y un campeonato de fútbol en Nagore. Ya por la tarde, la ermita de Arce acogió un concierto de acordeón y clarinete a cargo del Dúo Musikagune, antes de dar paso a la verbena en la campa de Arce con el grupo Biziraun Erromeria.

Los txikis Izadi Caballero y Marko Etxenike fueron homenajeados.

Los txikis Izadi Caballero y Marko Etxenike fueron homenajeados. Patricia Carballo

Reconocimiento

El domingo arrancó con la misa, seguida del tradicional homenaje a las personas mayores del valle y a los niños y niñas nacidas durante el último año, un acto que al final estuvo acompañado por los sones de los gaiteros. En esta edición recibieron el reconocimiento María Isabel Zazpe Aristu (Zandueta), Eugenio Villanueva Lizaso (Hiriberri), María Paz Zazpe Iturri (Nagore), Francisco Javier Oroz Erro (Hiriberri), Purificación Ibarra Elía (Lakabe), José Antonio Ibáñez Aranaz (Nagore) y Jesús Legasa Urricelqui (Lakabe). Asimismo, se dio la bienvenida a los nuevos txikis del valle con el homenaje a Izadi Caballero Castillo y Marko Etxenike Cervantes, nacidos durante el último año.

La coral Orreaga puso la nota musical a la mañana en la misma ermita, al igual que lo hicieron después los gaiteros de Agoitz y txistularis del valle, que animaron la mañana en la campa de Arce, donde también una veintena de puestos artesanos vendieron sus mejores productos alimenticios, jabones, bisutería o moda, entre otros.

Sin embargo, el momento más especial de la jornada llegó poco antes del mediodía con la exhibición del ingurutxo, una danza tradicional que ha sido recuperada en el Valle de Arce gracias al trabajo impulsado por Patxi Laborda. Casi treinta vecinos y vecinas la interpretaron por primera vez ante el público en una actuación especial. Bajo un sol abrasador, los dantzaris completaron el baile entre los aplausos de los asistentes, que reconocieron el esfuerzo realizado para devolver una tradición que forma parte del patrimonio cultural del valle.

Tras la exhibición de herri kirolak, llegó la comida popular, que este año estrenó ubicación en un espacio más próximo al Palacio de Arce por criterios organizativos, al igual que la barra. En la comida se reunieron unas 210 personas, una asistencia algo menor que en otras ediciones debido al intenso calor. La sobremesa estuvo amenizada por el grupo Los de Siempre, hubo juegos infantiles para los más pequeños y la celebración concluyó con bailables a cargo de Iñaki.